PANORAMA DEL SURORIENTE


II EVOLUCIÓN DEL CONFLICTO ARMADO

La información estadística representada en los gráficos y mapas, da cuenta de la evolución del accionar armado de la insurgencia en los departamentos de Meta, Caquetá y Guaviare entre 1990 y el año 2000. Durante estos años, las acciones armadas fueron realizadas en lo fundamental por las FARC, que en la región conformada por los tres departamentos concentraron 16% de los hechos que se registraron a nivel nacional. Se pudo establecer también que de las 1.175 acciones armadas registradas en esta región del suroriente colombiano, 56% se produjeron en Meta, 26% en Caquetá y 18% en Guaviare12.

Las acciones más recurrentes en la confrontación, como los contactos armados, las emboscadas, los hostigamientos y los actos de sabotaje contra la infraestructura económica, representan el 94% en el conjunto de acciones armadas registradas en el suroriente, mientras que las acciones clásicas de financiamiento, como los asaltos a poblaciones, entidades y vehículos de transporte participan apenas con el 6%. Estos porcentajes ponen de presente una vez más cómo las FARC han encontrado en las contribuciones forzadas de la producción de droga su más importante fuente de financiamiento.

La creación por parte del Gobierno Nacional, en noviembre de 1998, de una zona de distensión para adelantar las negociaciones de paz con la insurgencia, se expresa en una ostensible reducción de la intensidad del conflicto en los tres departamentos del suroriente colombiano, estimada en un 44% entre 1998 y el año 2000 con respecto al promedio de acciones registrado en los años anteriores a 1998. Así mismo, se observa la persistencia del accionar de las FARC en municipios que concentran un elevado número de hechos hasta el momento en que se inician los diálogos de paz en la zona de distensión13.

 
Participación departamental en el conjunto de acciones armadas
realizadas por las FARC en el país (1900 - 2000)



META CAQUETÁ GUAVIARE RESTO PAÍS

 

Fuente: Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Presidencia de la República.

Procesado: Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República.

 


En Meta, donde el conflicto armado ha sido más intenso en los últimos once años, el 50% de las acciones más recurrentes se concentró en seis de los 29 municipios del departamento: Mesetas, Uribe, El Castillo, Acacías, Vista Hermosa y Villavicencio. Si a las acciones registradas en estos municipios se suman las acaecidas en Puerto Lleras, San Juan de Arama, Puerto Rico, San Martín y La Macarena, se alcanza una concentración de 75% del accionar armado en 11 municipios. En Caquetá la concentración de las hostilidades es también muy elevada; 70% de las acciones armadas se realizó en cinco de los quince municipios del departamento: San Vicente del Caguán, Florencia, Puerto Rico, Montañita y Cartagena del Chairá. En Guaviare el municipio con mayor actividad armada es San José del Guaviare, seguido por Miraflores y El Retorno.

Como se puede observar en el mapa correspondiente al período 1999-2000, los municipios donde se registran las reducciones más importantes en la intensidad del conflicto armado no son exclusivamente los que corresponden a la zona de distensión. La disminución en la intensidad del conflicto se expresa en el conjunto de municipios de los tres departamentos. Los municipios que durante el tiempo en que se han adelantado las conversaciones de paz registran la mayor actividad armada, sin que ésta supere las seis acciones en promedio por año, son El Castillo, San Juan de Arama, Puerto Lleras, Lejanías, Acacías y Granada en el Meta.

En la intensidad del conflicto armado en los departamentos del suroriente, han incidido varios hechos. Durante la administración Gaviria, el Ejército se propuso retomar la iniciativa contra la guerrilla en el departamento del Meta en 1990. En desarrollo de este propósito, culminó la primera etapa de la operación Centauro, con la toma de los campamentos del Estado Mayor del Bloque Oriental (EMBO) en el mes de noviembre. En la segunda etapa, el 9 de diciembre, se ejecutó una ofensiva contra los campamentos del Estado Mayor de las FARC en Uribe (Meta). A partir de este momento, un número mayor de municipios resulta afectado por la agudización de las operaciones militares en los departamentos del Meta y Caquetá.

 
Evolución del accionar armado de las FARC
en Meta, Caquetá y Guaviare (1999 - 2000)



Meta Guaviare   Caquetá

 

Fuente: Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Presidencia de la República.

Procesado: Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República.

 


Hacia el inicio de la administración Samper, coincidiendo con la presentación de la política de paz y las primeras manifestaciones de los grupos alzados en armas en el sentido de acoger la iniciativa gubernamental, se produce la intensificación del conflicto armado en el departamento del Meta. Muchas de las acciones que las Fuerzas Armadas y las FARC protagonizaron en el mes de febrero de 1995 se registraron particularmente en el municipio de Uribe, propuesto como escenario de un primer encuentro entre el gobierno y la guerrilla para dar inicio a los diálogos de paz que nunca se pudieron llevar a cabo.

Un año más tarde, mediante decreto presidencial de mayo de 1996, los departamentos del suroriente del país se convierten en zonas especiales de orden público. Por primera vez se impedía el ingreso de insumos para el procesamiento de coca y se proponía la fumigación de los cultivos ilícitos en la región. También fue asesinado el gobernador del Caquetá, quien había solicitado la declaratoria de zona especial de orden público. En el mes de agosto, en momentos en que se realizaban las marchas contra la fumigación de cultivos ilícitos en Putumayo, Caquetá y Guaviare, las FARC atacaron la base militar de las Delicias, en Putumayo. En esta acción murieron 34 militares, 17 fueron heridos y 60 más terminaron secuestrados por el grupo insurgente. Por más de un mes se vivieron hechos de violencia asociados a las movilizaciones en el departamento del Caquetá; Florencia sufrió los rigores de una asonada que incluyó saqueos, incendios, vandalismo y llenó de tensión y miedo a la ciudad. A sólo veinte kilómetros de Florencia, desde Morelia y Santuario, los "marchistas" que amenazaban con llegar hasta la capital fueron controlados por la Fuerza Pública antes de que se produjera la firma de unos acuerdos entre el gobierno y los manifestantes que permitieron su desmovilización14. En desarrollo de la ofensiva guerrillera que acompañó las movilizaciones de población, 30 militares más resultaron muertos en el mes de septiembre, en un ataque a la base militar de La Carpa en el Guaviare.

 
Intensidad del conflicto armado en los municipios de Meta, Guaciare y Caquetá

1990 - 1992


1993 - 1995



1996 - 1998


1999 - 2000


Baja intensidad de acción (entre 1 y 3 acciones)
Intensidad media baja de acción (entre 4 y 9 acciones)
Intensidad media alta de acción (entre 10 y 20 acciones)
alta intensidad de acción (más de 20 acciones)


Fuente: Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Presidencia de la República.

Procesado y georreferenciado: Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, 
Vicepresidencia de la República.

Cartografía:
DANE 2000

En 1997 las FARC presionaron la renuncia de un conjunto importante de candidatos a los concejos y alcaldías en los meses previos a la realización de comicios electorales del 26 de octubre en el suroriente del país. En Caquetá y Guaviare, donde las FARC cuentan con una presencia histórica, el sabotaje a las elecciones que tuvo como fin hacer una demostración de poderío, se tradujo en una disminución en la participación electoral del 58% y el 34% respectivamente. En el pasado la presión de la guerrilla en estas zonas fue mucho menor, en cuanto el propósito de la intimidación no buscaba impedir la elección de las autoridades locales, sino más bien incidir sobre los nombramientos, los contratos, las inversiones físicas y los programas sociales en los municipios. Las presiones, que revelan el escaso poder de convocatoria de la guerrilla incluso en sus zonas de presencia histórica, se manifiestan en múltiples infracciones al derecho internacional humanitario, asesinatos, secuestros y amenazas que recaen sobre personas del común, dirigentes políticos y sociales, candidatos y funcionarios.

En los últimos meses de 1997, las Fuerzas Armadas inician en Caquetá una ofensiva contra los frentes del bloque sur que operan en la región de los Llanos del Yarí. En 1998, el Ejército sufre un duro revés en el propósito de debilitar la retaguardia estratégica del bloque sur de las FARC: en el mes de marzo la guerrilla logra tomar por sorpresa a las tropas de la Brigada Móvil Nº 3 en la vereda El Billar de Cartagena del Chairá, ocasionándole un número de bajas que pasa del medio centenar de soldados profesionales. Posteriormente, en el mes de agosto, las FARC atacaron las bases de la Policía en Miraflores (Guaviare) y Uribe (Meta). Entre civiles y uniformados murieron cerca de 100 personas y un centenar de miembros de la Fuerza Pública fueron secuestrados.

 
Acciones de las FARC en el país y en los 
tres departamentos del suroriente de colombiano
(1990 - 2000)




Nacional Meta, Caquetá y Guaviare


Fuente: Oficina del Alto Comisionado para la Paz, Presidencia de la República.

Procesado: Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República.

 

Las FARC, que entre 1996 y 1998 se propusieron demostrar su enorme poderío militar a través de acciones dirigidas a atacar a las Fuerzas Armadas en medio de la realización de los diálogos de paz, han variado su accionar, priorizando los ataques a las poblaciones para destruir los puestos de Policía y debilitar la presencia estatal en municipios localizados principalmente en el suroccidente colombiano. Con esta conducta las FARC estarían buscando ampliar su influencia y abrir un corredor entre el suroriente del país y la Costa Pacífica, para así compensar la pérdida de influencia sobre la salida al mar en el golfo de Urabá.

El inicio de las negociaciones de paz con las FARC en el mes de julio de 1999 estuvo precedido por una ofensiva, lo que ya es una práctica recurrente antes de sentarse a la mesa de negociación. La característica de esta escalada radicó en que las acciones ofensivas se realizaron, en buena medida, en municipios vecinos a la zona de distensión. Las acciones en Caquetá tuvieron como epicentro los municipios de El Doncello y Puerto Rico, donde luego de retomar la iniciativa, las Fuerzas Armadas causaron 40 bajas en las filas de las FARC, mientras que un número aproximado de 37 agentes de la Policía se registraron como desaparecidos. Simultáneamente con la realización de estas acciones, en Valparaíso la Policía repelía el ataque de las FARC que intentaba tomarse la población; en el combate murieron 2 agentes y varios civiles. Paujil también fue escenario de los combates. En Meta los enfrentamientos más intensos se libraron en jurisdicción de los municipios de Puerto Lleras y Puerto Rico, donde se registraron ataques a los puestos de Policía, mientras el Ejército logró neutralizar la ofensiva y dar de baja a un elevado número de guerrilleros. En San José del Guaviare, integrantes de la FARC hostigaron la base antinarcóticos utilizando cilindros de gas cargados con explosivos, acción que fue repelida causando la baja de varios de los atacantes.

Si se analiza lo que significa la zona de distensión para las FARC en la actualidad, se deduce, a partir de las declaraciones de algunos de sus dirigentes, que este escenario contemplado en la negociación con el Gobierno Nacional ha tenido un impacto significativo en la organización alzada en armas. Las posibles ventajas militares que genera la zona a las FARC pueden haber sido sobrevaloradas. En primer lugar, el reclutamiento en la zona no es significativo por la baja densidad poblacional. En segundo lugar, la posibilidad de enviar ataques desde la zona de distensión ha mostrado sus debilidades, pues el monitoreo de la Fuerzas Armadas, como se ha visto, es constante y ha permitido detectar movimientos significativos; es más, todo lo contrario, al tener a la tropa en las posibles áreas de salida de la zona, los movimientos de las FARC han sido más previsibles. En tercer lugar, el despliegue y esfuerzo militar que tienen que hacer las FARC en la zona de distensión es significativo para garantizar la seguridad del Secretariado, de sus comandantes, de los miembros de la Comisión Temática, así como para garantizar la seguridad de la zona, en los límites y en los cascos urbanos, lo cual les resta movilidad. Lo anterior explica los bajos niveles de operatividad de las FARC registrados recientemente en los municipios vecinos a la zona de distensión.

De otra parte, desde el 7 de noviembre de 1998, fecha en la cual el Gobierno Nacional en uso de sus facultades creó la zona de distensión para adelantar el proceso de paz, se han realizado denuncias de diversos hechos aparentemente cometidos por miembros de las FARC violatorios del estado de derecho. Detenciones, requisas, allanamientos, retenciones indebidas de personas, robo de ganado, extorsiones, negociación de secuestros y asesinatos, han sido denunciados por la población. Esto sin mencionar el amedrentamiento a las autoridades públicas encargadas de la administración de justicia. Actuaciones todas estas que van en contravía de los derechos fundamentales de los habitantes de la región y de toda la nación, consagrados tanto en la Constitución Nacional como en las leyes de la república, y protegidos no sólo por el régimen jurídico vigente, sino también por el Derecho Internacional Humanitario.


A raíz de los fuertes golpes que las Fuerzas Armadas propinaron a las FARC en el mes de julio de 1999, cuando esta guerrilla decidió hacer sentir su desacuerdo en torno al papel de una instancia de verificación de comportamiento en la zona de distensión, se ha producido el replanteamiento táctico del grupo insurgente que lo ha llevado a cierta pasividad operativa en los departamentos del suroriente. La desventaja aérea, claro bache de las FARC, le impide pasar a otro estadio de la guerra. Sucesos como los de Puerto Lleras y Puerto Rico en el Meta, pueden interpretarse como claras demostraciones de la enorme desventaja aérea que les causa a las FARC graves pérdidas y que constituye el principal factor en contra de la expansión territorial de la guerrilla15.

En cuanto a los inconvenientes que se han presentado con las FARC para el establecimiento de una instancia de verificación del cumplimiento de unas normas de comportamiento en la zona de distensión, vale la pena señalar que dicha organización está en la obligación de respetar los derechos fundamentales de los ciudadanos, ya sea en el marco del estado de derecho vigente en la República de Colombia o como un sujeto de derecho internacional público con obligaciones y deberes internacionales en esta materia.



Finalmente, el interés de las FARC en el mantenimiento de la zona de distensión se evidenció con la firma del Acuerdo de los Pozos del pasado 9 de febrero, en razón a que aceptó contemplar cuatro puntos demandados por el Gobierno que habían contado con una gran resistencia: la conformación de una comisión que evalúe e informe sobre el propósito de la zona de distensión, el estudio de fórmulas que lleven a la reducción de la intensidad del conflicto, la participación internacional y el cese al fuego. El cambio en la posición de las FARC demuestra el interés en que se mantenga la zona de distensión, contribuyendo a que el proceso de paz avance.

12 Se consideran acciones armadas los combates sostenidos entre la guerrilla y las Fuerzas Armadas, las emboscadas, hostigamientos, ataques a instalaciones militares y de Policía, los asaltos a poblaciones, las acciones de piratería terrestre y las acciones de sabotaje.


13 La zona de distensión para adelantar el proceso de paz con las FARC se creó en noviembre de 1998 y se puso en práctica en enero de 1999. Comprende una extensión de 42.000 kilómetros cuadrados y está conformada por los municipios de Uribe, Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa en el departamento del Meta, y por San Vicente del Caguán en el departamento del Caquetá.


14 Valencia, Alberto. Op. cit.


15 En julio de 1999 la Fuerza Aérea Colombiana le propinó a las FARC cerca de un centenar de víctimas cuando éstas atacaban las estaciones de Policía de Puerto Lleras y Puerto Rico.
 

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