Consejería Presidencial para los Derechos Humanos
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27/02/2015 12:00

Intervención del Consejero Presidencial para los Derechos Humanos, Guillermo Rivera Flórez

​Acto público de reconocimiento de responsabilidad internacional en el caso Jesús María Valle Jaramillo y Otros 

Medellín, Antioquia. 27 de febrero de 2015

​Señoras y señores familiares y amigos de Jesús María Valle Jaramillo,
Señoras y señores representantes de las víctimas, Grupo Interdisciplinario por los Derechos Humanos (GIDH),
Señoras y señores representantes de las autoridades del orden nacional, departamental y local presentes,
Señoras y señores representantes de las Organizaciones no Gubernamentales y defensores de Derechos Humanos,
Señor Rector y Directivas de la Universidad de Antioquia,
Cuerpo docente y estudiantes presentes,
Señoras y señores.

Como Consejero Presidencial para los Derechos Humanos, en representación del Estado colombiano, me es muy grato poder estar presente en este recinto educativo, cuna de enseñanza que ha albergado a importantes académicos, defensores de Derechos Humanos y profesionales, quienes con su trabajo han contribuido a la construcción de una Colombia mejor. Para todos ellos, nuestro más profundo reconocimiento por la labor emprendida.

Agradezco a la Universidad de Antioquia por hacer posible este Acto Público de Reconocimiento de Responsabilidad Internacional, en cumplimiento de la Sentencia proferida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos el 27 de noviembre de 2008 por hechos que jamás se deben volver a repetir, particularmente teniendo en cuenta que fue este claustro académico el que acogió a Jesús María Valle Jaramillo desde su juventud y posteriormente, durante su vida profesional.

Hoy más que nunca, nuestro país se encuentra más cerca de alcanzar la tan anhelada paz. Muchas han sido las vicisitudes que hemos afrontado como nación para llegar a este momento, en el que tenemos la invaluable oportunidad de cambiar el rumbo de nuestra patria y dejar atrás tantos años de violencia que hemos padecido.

A lo largo de nuestra historia, esa violencia sin sentido ha dejado una estela de crímenes deplorables perpetrados en contra de defensores y defensoras de la vida, las libertades y en general, los Derechos Humanos, representando una gran pérdida para nuestra democracia. Uno de ellos es el de Jesús María Valle Jaramillo, quien entregó su vida en hechos ocurridos el 27 de febrero de 1998 por defender un ideal valeroso: la búsqueda incansable de la verdad y la lucha férrea por los más desprotegidos.

Sin embargo, su memoria y legado continuarán latentes en los corazones de quienes lo conocieron y en aquellos que han seguido sus pasos en la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Indudablemente, su figura se ha convertido en un referente para quienes consideramos que la justicia, la verdad y la protección de los Derechos Humanos son las únicas herramientas para construir un país en paz.

Por eso, en este momento crucial y determinante para la historia de Colombia, en el que se busca la reivindicación de los derechos de las víctimas y la consecución de una paz perdurable fundamentada en la reconciliación y el perdón después de más de 50 años de conflicto armado interno, quisiera aprovechar esta ocasión para honrar la memoria de ese tenaz y valeroso hombre que defendió hasta la muerte sus ideales, siempre firme en su lucha contra la impunidad, la injusticia y la desigualdad.

Precisamente este mismo claustro universitario fue testigo de su templanza y pasión por la defensa de los Derechos Humanos, cualidades que siempre quiso transmitir a sus estudiantes. Por la entrega y compromiso que demostró como docente, sus contribuciones al mundo de la academia y la manera en que impartió sabias enseñanzas y principios, siempre recordaremos a Jesús María Valle Jaramillo como un educador íntegro que defendió sus convicciones y sirvió como modelo a seguir para varias generaciones, que aún perpetúan su legado.

Abanderado de las causas sociales y reivindicatorias, aún consciente de los riesgos que éstas acarreaban, Jesús María Valle Jaramillo se dedicó a denunciar el accionar de los violentos, los atropellos cometidos en contra de los más vulnerables y las violaciones a los Derechos Humanos. Con su inolvidable consigna “Aquí estamos y estaremos siempre, en el fragor de la lucha o en la quietud de la muerte”, inspiró la defensa de los principios democráticos, la verdad y la justicia por encima de la propia vida.

Lamentablemente, estos hechos que cegaron la vida de Jesús María Valle Jaramillo se materializaron en la ciudad de Medellín, mientras se encontraba en su oficina en compañía de Nelly Valle Jaramillo y Carlos Fernando Jaramillo Correa, en momentos en los que se desempeñaba como un prestigioso abogado penalista, defensor de Derechos Humanos, líder social y docente universitario en estas mismas aulas, apagando su espíritu valeroso y combativo en contra de las injusticias sociales.

Frente a este execrable crimen, como tantos otros que han enlutado a Colombia, consideramos que como Estado debemos continuar emprendiendo las acciones necesarias para que hechos de esta naturaleza no se vuelvan a repetir, para repudiar cualquier acción violenta contra defensores de Derechos Humanos y para exaltar la labor que éstos desempeñan en la construcción de la democracia, especialmente en el contexto de paz en el que nos situamos actualmente como nación. Así mismo, sea ésta una oportunidad propicia para evocar la memoria de Jesús María Valle Jaramillo, que con su espíritu de lucha, compromiso y tenacidad se constituyó en un ejemplo de vida para quienes defendemos los Derechos Humanos en el país. 

Hoy, 17 años después, en nombre del Estado de Colombia, en representación del Gobierno Nacional y en mi condición de Consejero Presidencial para los Derechos Humanos, pido perdón público y expreso mis más sentidas condolencias por el crimen de Jesús María Valle Jaramillo y por los hechos ocurridos el 27 de febrero de 1998 a Nelly Valle Jaramillo, Carlos Fernando Jaramillo Correa, María Leticia Valle Jaramillo, Ligia Valle Jaramillo, Luzmila Valle Jaramillo, Magdalena Valle Jaramillo, Romelia Valle Jaramillo, Marina Valle Jaramillo, Darío Valle Jaramillo, Octavio Valle Jaramillo, Alfonso Montoya Restrepo, Luis Fernando Montoya Valle, Gloria Lucía Correa, Carlos Enrique Jaramillo Correa, María Lucía Jaramillo Correa, Ana Carolina Jaramillo Correa, Jesús Emilio Jaramillo Barrera, Adela Correa de Jaramillo, Blanca Lucía Jaramillo Correa, Romelia Jaramillo Correa, Nellyda Jaramillo Correa, José María Jaramillo Correa, Luis Eugenio Jaramillo Correa, Gloria Elena Jaramillo Correa y Adriana María Jaramillo Correa, así como a los demás familiares, amigos y a la sociedad en general.

De acuerdo con la Sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en los eventos mencionados anteriormente se violaron los derechos a la vida, la libertad y la integridad personal contemplados en la Convención Americana, en perjuicio de Jesús María Valle Jaramillo; a la libertad e integridad personal de Nelly Valle Jaramillo y Carlos Fernando Jaramillo Correa; a la integridad personal de Blanca Inés Valle Jaramillo, Juan Guillermo Valle Noreña, John Jairo Valle Noreña y Luz Adriana Valle Noreña, familiares de Jesús María Valle Jaramillo; a la circulación y residencia de Carlos Fernando Jaramillo Correa, su cónyuge Gloria Lucía Correa, su hijo Carlos Enrique Jaramillo Correa y sus hijas María Lucía Jaramillo Correa y Ana Carolina Jaramillo Correa.

De igual manera, en dicha sentencia se estableció la responsabilidad internacional del Estado por la vulneración de los derechos a las garantías judiciales y a la protección judicial reconocidos en los artículos 8.1 y 25.1 de la Convención Americana, en detrimento de Nelly Valle Jaramillo, Alfonso Montoya Restrepo, Luis Fernando Montoya Valle, Carlos Fernando Jaramillo Correa, Gloria Lucía Correa, Carlos Enrique Jaramillo Correa, María Lucía Jaramillo Correa, Ana Carolina Jaramillo Correa, Jesús Emilio Jaramillo Barrera, Adela Correa de Jaramillo, Blanca Lucía Jaramillo Correa, Romelia Jaramillo Correa, Nellyda Jaramillo Correa, José María Jaramillo Correa, Luis Eugenio Jaramillo Correa, Gloria Elena Jaramillo Correa, Adriana María Jaramillo Correa, María Leticia Jaramillo Correa, Ligia Valle Jaramillo, Luzmila Valle Jaramillo, Magdalena Valle Jaramillo, Romelia Valle Jaramillo, Marina Valle Jaramillo, Darío Valle Jaramillo y Octavio Valle Jaramillo, en tanto “subsiste una impunidad parcial en el presente caso, en la medida en que no ha sido determinada toda la verdad de los hechos ni la totalidad de las responsabilidades por los mismos” . 

Hoy, ante la verdad parcial que aún rodea este caso, hacemos un llamado a las instancias judiciales para que continúen investigando de manera eficaz estos hechos, eliminando los obstáculos que persisten y que han impedido que se condene a quienes aun estando involucrados en la planificación, determinación y materialización del crimen de Jesús María Valle Jaramillo, no han sido llevados ante la justicia.

Esta es la verdad absoluta que exigimos para éste y otros casos que aún se encuentran en la impunidad, en los que se debe aclarar la posible participación de grupos armados ilegales, estamentos estatales, del sector privado o de miembros de la sociedad civil, convencidos de que a través de la búsqueda de la justicia se logrará la reconciliación y la paz que tanto añoramos.

Por todo lo anterior, el Estado de Colombia reitera sus disculpas públicas y lamenta profundamente el dolor causado a las víctimas y sus familiares por tales acontecimientos, con la certeza de que nada podrá resarcir por completo su pérdida o eliminar el daño infringido.

Adicionalmente, el Gobierno Nacional reitera su reconocimiento a la labor emprendida por aquellos que con tenacidad, valentía y firmeza se dedican a la promoción y defensa de los Derechos Humanos en nuestro país; condena los actos de violencia cometidos en su contra y reafirma su compromiso de garantizar el respeto y goce efectivo de los Derechos Humanos, en aras de cimentar las bases para la construcción de la paz, la verdad, la justicia y la reconciliación, tan anheladas por todos los colombianos.

De igual modo, somos conscientes de la invaluable pérdida que representó la muerte de Jesús María Valle Jaramillo para la academia, para quienes aprendieron de él la defensa de los más desprotegidos y para esta misma institución educativa, que le abrió las puertas desde que era un estudiante.

Esperamos que este acto contribuya a reparar adecuadamente a las víctimas y a sus familiares, ayude a aliviar el sufrimiento que han experimentado por tantos años y evite que estos infortunados sucesos vuelvan a tener lugar. Tenemos la firme convicción que si Jesús María Valle Jaramillo aún viviera, estaría trabajando por la construcción de un país en paz, que mirara hacia adelante sin olvidar su historia…

Muchas gracias.