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15/05/2016 20:35

Declaración de Humberto de la Calle sobre acuerdo de salida de menores de edad de las FARC

"Estamos aquí para terminar esta larga y dolorosa guerra y para que ningún niño nunca más tenga que vivir lo que vivimos nosotros": Humberto de la Calle

El jefe de la delegación del Gobierno Humberto de la Calle habla sobre acuerdo para lograr que menores de edad dejen campamentos.
 

La Habana, Cuba, 15 de mayo de 2016

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Como acaban de anunciar los representantes de los países garantes, hemos llegado a un acuerdo con las FARC -EP para lograr que todos los menores de edad dejen los campamentos por decisión de la organización armada, se desvinculen de la misma y regresen a la vida civil. Tres importantes medidas han sido anunciadas: la salida de los menores de 15 años de los campamentos, la elaboración de una hoja de ruta que permita la desvinculación progresiva de todos los demás menores de 18 años y la creación de un programa integral para brindarle la mejor atención a estos niños que salen de la guerra.

Uno de los mayores horrores de un conflicto es cuando arrastramos a nuestros niños y jóvenes al combate. Cuando las nuevas generaciones hacen parte activa del conflicto el reto de ponerle punto final es mucho mayor. Por eso que este acuerdo es un avance crucial  en este proceso de terminar la guerra, ponerle punto final a la guerra. Quisiera transmitirle a los colombianos que le estamos poniendo punto final a la guerra. Las generaciones jóvenes son las llamadas a apoderarse de la paz. Son los niños y jóvenes de Colombia quienes deben liderar la transformación de nuestro país.

El acuerdo prevé de una parte, que las FARC entregarán toda la información para identificar y ubicar a los menores que aún están en los campamentos y colaborarán con la salida de estos pequeños de dichos lugares.  De otra parte, el Gobierno Nacional conformará una mesa técnica  en cabeza de la Defensoría del Pueblo y de la Consejería de Derechos Humanos de la Presidencia de la República con el objetivo de elaborar la hoja de ruta de la salida de los menores de los campamentos, presentarla a la Mesa de Conversaciones y diseñar el programa para atender a estos menores que abandonen la guerra.  Finalmente, y muy importante, esta iniciativa contará con un mecanismo de  acompañamiento integrado por la UNICEF y la OIM,  que verificará el cumplimiento de los compromisos. Gracias a estos organismos por su apoyo. Gracias especialmente a Leyla Zerrougui, representante de la ONU para  niños y conflicto.

También quiero agradecer a ambas delegaciones, todo hemos trabajado duramente en este propósito. A los asesores, a tantas personas interesadas de manera auténtica en este tema. Yo no suelo hacer menciones individuales, sobre todo porque hay un inmenso riesgo de la injusticia por  omisión. Pero esta vez quiero hacer una excepeción. Como jefe de la delegación quiero dedicar este acuerdo sobre los niños a Elena Ambrosi.

Elena ha sido en la delegación del Gobierno el alma y el motor de este acuerdo que venimos discutiendo desde hace más de un año y que es producto de su trabajo, de su insistencia y de su extraordinaria capacidad. No puedo dejar de mencionar que Elena ha hecho el mayor sacrificio que puede hacer una madre: dejar de ver por largas temporadas, durante más de cuatro años, a sus dos niños pequeños por estar en La Habana. Y lo ha hecho precisamente para que ninguna madre en Colombia nunca más pierda un niño en la guerra y para que en adelante todos crezcan en paz. Pero además, escasamente alguien ha contribuido a la construcción de los acuerdos de La Habana que Elena Ambrosi Turbay a quien le doy las gracias de todo corazón.

El Gobierno tomará todas las medidas necesarias para darle pleno cumplimiento a este acuerdo y así poder implementarlo de la mano de la comunidad internacional.

En la construcción de la paz debemos velar porque los jóvenes y niños estén con sus familias, asistan a las escuelas. Debemos procurar que vivan una niñez y una juventud plena, que no sean usados, nunca más, como instrumentos dentro de la guerra. Eso también es un garantía de no repetición.

Siempre ha sido un interés fundamental del Gobierno Nacional sacar a los niños y niñas de la guerra y garantizar todos sus derechos, especialmente velar porque puedan vivir la niñez y la adolescencia sin estar entre fusiles.

Esperamos que todos los jóvenes y niños salgan pronto de los campamentos y se reintegren en sus familias y comunidades. Con el fin de la guerra podremos construir la paz que ellos necesitan para vivir en un nuevo país, uno donde van a poder vivir como lo que son, jóvenes y niños, fuera de las confrontaciones armadas.

Y que en la mente del resto de la niñez, desaparezca la realidad del conflicto. Cada niño que sale de un campamento, debe ser el portavoz simbólico para que miles de niños y niños en campos y ciudades, agobiados por la permanente información sobre los estragos del conflicto logren vivir sin esa amenaza permanente.

Para eso estamos aquí, los delegados del Gobierno: para terminar esta larga y dolorosa guerra y para que ningún niño nunca más tenga que vivir lo que vivimos nosotros.

Mi primer recuerdo está ligado a la violencia. Antes, a mis seis meses de edad, mi familia fue expulsada de su terruño.

Merecemos una nueva vida nueva para nuestros nietos.​