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06/01/2016 10:15

Entrevista

"La guerra nos puso en lugares distintos, pero tenemos que encontrarnos todos y todas para que esto no vuelva a pasar": María Eugenia Cruz

​Esta entrevista forma parte del proceso de promover la participación y visibilizar experiencias de construcción de paz de mujeres y organizaciones de mujeres como sujetos activos de derechos y protagonistas en el desarrollo, diseño e implementación de políticas públicas.

Bogotá D.C., 6 de enero de 2016

Foto: Cortesía Corporación Sigue Mis Pasos

​María Eugenia Cruz nació en Tesalia, Huila. Fue trasladada desde muy joven a Cartagena, donde terminó sus estudios y conformó un hogar. De ese hogar nacieron dos niñas afrodesdencientes, Kerly Johana y Natalia, ambas menores de edad y madres.

María Eugenia forma parte de la Corporación Mujer Sigue mis Pasos, una organización de mujeres víctimas de violencia sexual motivadas por el ejemplo de Angélica Bello quien decidió denunciar legal y públicamente la violación de la que fue víctima como “castigo” y amenaza para que abandonara su liderazgo a favor de los derechos de las víctimas.

Mujeres y lideresas decidieron acompañarse para acceder a la justicia, buscar la reparación de la Ley 1448 y sobre todo para construir un camino que haga más fácil para las víctimas de violencia sexual acceder a sus derechos, especialmente el derecho a la justicia que para nosotras va más allá de la sanción de los responsables, debe convertirse en un proceso de restitución de derechos.

A través de la Corporación Mujer Sigue Mis Pasos, María Eugenia apoya y da voz a las mujeres y niños víctimas de la violencia en Colombia.

Consejería Presidencial DDHH: ¿En qué consiste el trabajo que realiza la fundación?

María Eugenia Cruz: El modelo que nosotras tenemos permite que coordinemos con la Fiscalía, la Defensoría, la Unidad para las Víctimas, con las agencias de cooperación. La Embajada del Reino Unido también está apoyando, OIM, algunas agencias internacionales, y también la institucionalidad del gobierno. Este modelo consiste en buscar diferentes mecanismos para lograr que las mujeres denuncien y tengan acceso a la justicia y a los programas de atención.

Las lideresas de la Corporación Mujer Sigue Mis Pasos que están en las regiones ya son reconocidas por hacer ese trabajo. Entonces las mujeres empiezan a buscar a la lideresa y les dicen “yo quiero denunciar”, y como ellas son lideresas que tienen un trabajo fuerte allá, todo el mundo las identifica.

A través de jornadas colectivas de denuncia-documentación de delitos sexuales, cometidos dentro y fuera del conflicto armado, e inscripción en el registro único de víctimas, nosotras generamos todas las condiciones, las llevamos a un lugar seguro ojala fuera de la ciudad, y hacemos un trabajo de contención emocional que ya previamente la lideresa que esta allá lo ha venido haciendo.

Cuando nosotros llevamos los entes de las instituciones al territorio, le genera más confianza a las mujeres, pero además en este modelo nosotras formamos a los funcionarios y les decimos “mire, la idea es que este modelo permita acciones sin daños, esto ustedes no lo pueden hacer, ustedes no tienen por qué hacer sentir culpable a las mujeres, tienen que ser cuidadosos con las preguntas que hacen para poder recoger la información, el relato las mujeres lo deben contar en un solo momento” y las dos instituciones de mayor responsabilidad que en este caso son la Defensoría y la Fiscalía deben escucharlo y cada una recoger lo que necesite.

¿Qué ha permitido esto? Que en la medida en que yo reconozca que esto es un delito, que reconozca que hay unas leyes que me protegen y que hay un estado que debió garantizar que esto no me pasara, las mujeres también reconocen que la justicia es un derecho y que por lo tanto se motivan más a que esto sea denunciado. Ellas denuncian y nosotras establecemos unos mecanismos de seguimiento con la fiscalía, con la unidad de víctimas; ya se ha creado una instancia interinstitucional para el acceso a la justicia.

CPDH: ¿Cuál ha sido la población que se ha visto beneficiada?

MEC: El modelo está pensado para atender al menos a 60 víctimas de violencia por cada jornada. De hecho hemos vinculado también niños, niñas y en las 3 últimas jornadas han llegado hombres también. Incluso se han sentido cómodos con nosotras. Ya llevamos más de 800 denuncias y declaraciones. Nuestra última jornada la realizamos en Nariño.

CPDH: ¿En qué momento has querido desistir de continuar esta experiencia de construcción de paz?

MEC: Que pregunta tan difícil. Uno no puede decir que todo esto sea perfecto hay momentos en que las condiciones en que nosotras hacemos este trabajo son muy difíciles, incluso precarias, y a veces uno se siente impotente. Lo otro es que, queremos darle respuesta a todas las mujeres, queremos que ya se empiecen a dar esos cambios y se dan cuando las mujeres van a la jornada, lo hablan y lo denuncian. Pero uno quiere que esto funcione muy rápido porque queremos estar en esa comunicación contante con las mujeres, pero llevándoles buenas noticias.

CPDH: Cuéntanos un momento o experiencia de construcción de paz que te haya conmovido y te haya impulsado a seguir trabajando por la reconciliación.

MEC: Son muchos momentos. Por ejemplo, ahorita estábamos haciendo un ejercicio que tiene que ver con un programa de garantía para defensoras de derechos humanos y hay un compromiso del Gobierno. Ya hemos avanzado mucho, se han logrado formas de protección para la mujer de manera distinta, eso lo llena a uno de mucha motivación, eso es construir paz. Eso es garantizar la vida, la participación, derechos tan importantes para nosotras.

Nosotras también estamos construyendo un modelo que garantice la prevención de la violencia sexual y la prevención del reclutamiento y uso de chicos y chicas por actores armados y grupos ilegales. Y estamos trabajando con ellos.

Bueno, mi primer acto de reconciliación fue haber ido a la mesa de La Habana. Otro acto de reconciliación para mí muy de frente, que pensé que nunca lo iba a hacer. Por un lado con las fuerzas militares, y por el otro con un paramilitar.
Trabajar con él, poder escuchar también su testimonio, escuchar que lo motivó a irse para allá, pero que también cuando veamos cosas duras nos abracemos, o yo tenga que darle la mano y decirle “esto va a cambiar, esto está cambiando”. Estos procesos nos ayudan a entender que la guerra nos puso en lugares distintos pero que finalmente tenemos que encontrarnos todos y todas desde donde hayamos estado para que esto no vuelva a pasar.

CPDH: ¿Qué significa ‘paz’ para ti?

MEC: Para mí, paz es todo. Es poder hablar, poder soñar, poder reír, poder estar con mi familia, poder compartir con las personas sin tener miedo de que me vayan hacer daño. Que me reconozcan como una sujeta de derecho. Poder estar en igualdad de condiciones, que no existan estratos sociales, que haya mucha equidad e igualdad sobre todo con las mujeres, niños y niñas.

Mi mensaje es de agradecimiento por el acompañamiento que hemos tenido las mujeres por parte de la comunidad internacional, de las organizaciones, la posibilidad de estar articuladas como red. Además de un Gobierno que está abierto a escucharnos, a garantizar que lo que estamos diciendo se vaya teniendo en cuenta, esto ha sido muy importante y es muy motivante porque esperamos que la refrendación de los acuerdos sea exitosa y que en la implementación de los acuerdos las mujeres tengan una participación muy activa en el territorio.