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15/09/2016 13:00

"Los esperamos a todos": Consejera Paula Gaviria

Columna de la Consejera Paula Gaviria Betancur, publicada en El Espectador el 15 de septiembre de 2016.

Bogotá D.C., 15 de septiembre de 2016

Más allá de cuántos son, uno de los retos más complejos en los procesos de Desarme, Desmovilización y Reintegración que se han realizado en el mundo es la atención de los menores de edad, pues su participación en los conflictos acarrea graves consecuencias para su bienestar físico y emocional.
 
Con la salida de 13 menores de edad de las filas de la guerrilla honramos el compromiso adquirido por el Gobierno Nacional y las Farc-EP el pasado 15 de mayo. En ese momento, los voceros de la Mesa de Conversaciones afirmaron que este gesto se daría antes de la firma final como una medida de construcción de confianza, con el fin de dar unos primeros pasos que contribuyeran a la salida progresiva de estos menores de edad y garantizar sus derechos económicos, sociales y culturales, así como sus derechos civiles y ciudadanos.
 
Y así fue. El 10 de septiembre, en dos operativos humanitarios liderados por el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), salieron de los confines de las selvas colombianas dos grupos de menores de edad, y luego de comprobar que se encontraban en buen estado de salud, fueron trasladados a centros transitorios de acogida, donde los esperaba Unicef, y en donde iniciarán un proceso de restablecimiento de derechos de la mano de los Defensores de Familia y de las demás entidades que estamos comprometidas con la atención que ellos merecen y con la protección de todos los niños y niñas en el país.
 
Estos menores de edad son víctimas del conflicto armado en Colombia y, por eso, lo que sigue a continuación es el reconocimiento y restablecimiento de sus derechos y la implementación de un programa integral de atención especializado con enfoque diferencial de género, étnico y etario, que les permita sanar las heridas y reconstruir sus proyectos de vida en la legalidad, priorizando la reintegración familiar y comunitaria, en la medida de lo posible.
 
Precisamente por este enfoque de paz y garantía a los derechos humanos, el proceso de salida que inició este sábado no solo es una muestra del compromiso de las partes por cumplir lo acordado, sino que representa un esfuerzo por materializar el enfoque de niñez que por primera vez está presente en un proceso de paz en Colombia. Y, por esto, confiamos en que el buen desarrollo de esta primera entrega contribuirá a alcanzar la salida progresiva de todos los menores de edad que se encuentran en los campamentos.
 
Sobre el número total de niños y niñas que permanecen en la guerrilla han surgido muchas preguntas en las últimas semanas. Aunque podríamos arriesgarnos a dar una cifra, nuestro sentido de responsabilidad nos obliga a ser cautos. 
 
Sabemos por la experiencia alcanzada por el Programa de Atención Especializada a Niños, Niñas y Adolescentes Desvinculados de los Grupos Armados Organizados al Margen de la Ley que tiene el ICBF desde hace 17 años, en el que han pasado 6 mil menores de edad provenientes de distintos grupos armados, que algunas personas entraron muy jóvenes a los grupos armados, y hoy ya alcanzaron la mayoría de edad, razón por la cual hay que hacer una diferencia entre las personas que entraron a las Farc en 5 décadas y cuántos menores de edad en la actualidad están en esta guerrilla.
 
Más allá de cuantos son, uno de los retos más complejos en los procesos de Desarme, Desmovilización y Reintegración que se han realizado en el mundo precisamente es la atención de los menores de edad, pues su participación en los conflictos acarrea graves consecuencias para su bienestar físico y emocional. 
 
Por eso, nuestra tarea es desarrollar un programa integral de atención para que estos jóvenes tengan acompañamiento psicosocial y acceso a la salud, vuelvan a la escuela o adelanten programas de formación para el trabajo y se pongan en marcha programas para su estabilización social y económica, que beneficien a sus familias y comunidades.
 
Estamos convencidos de que con la firma de la paz, además de esta atención integral por parte del Gobierno Nacional, será necesaria la solidaridad de sus familias y las comunidades, por eso desde ya invitamos a todos los colombianos a acogerlos para que podamos decirles: bienvenidos, los esperamos a todos.