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"El reto del Estado es no fallarnos a las víctimas": Luz Marina Hache

​​Por Oswaldo Malo Jiménez, asesor Consejería Presidencial DDHH

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Bogotá D.C., 30 de agosto de 2016

 

-Yo soy Luz Marina Hache, compañera del detenido desaparecido Eduardo Loffsner Torres. A Eduardo lo conocí en la cárcel La Picota. Yo tenía que ir a visitar las cárceles porque era funcionaria del Comité de Solidaridad de Presos Políticos.

Eduardo había sido detenido en enero de 1979, siendo dirigente sindical de la Universidad Pedagógica de Colombia. Inició su amistad con Luz Marina en la cárcel y allí se convirtieron en pareja. Recobró su libertad en marzo del 83. Con frecuencia permanecía entre Bogotá y Barrancabermeja en el desarrollo de su trabajo político.  

20 de noviembre de 1986 
 
Luz Marina estaba embarazada de su último hijo, hijo del ‘Negro’ Eduardo. Había sido dirigente de Sintrabanca, sindicato del Banco Cafetero; fue despedida en mayo de 1982 después de una huelga y reintegrada en 1986 para regresar a la directiva del sindicato. 
 

-Eduardo me llamó el 18 de noviembre hacia las 5:00 de la tarde. Me dijo unas palabras que jamás se me han olvidado: “Nenita, tú decidiste dejarme viudo”; y yo “¿cómo así? ¿Cómo así que viudo?”. Él me dijo: “No me hagas caso, es que tengo la malparidez en el hombro”. Entonces yo le dije “¿Pero cómo así? ¿Qué pasó”? Me dijo: “Un compañero que se llama Julián Ospina (…) está desaparecido. desde hace cinco días no sabemos absolutamente nada de él y yo estoy sintiendo pasos de animal grande”.

Por su trabajo sindical, Luz Marina se encontraba en Santa Marta desde el 16 de noviembre.

-Me dijo: (…) yo te llamo el 20 para ver cómo te fue y nos vemos el 22 en el sitio de siempre. En el aeropuerto Eldorado teníamos un sitio en el que él me recogía cuando yo no estaba en Bogotá- . El quedó de que me llamaba el 20, llamada que aún estoy esperando. No me llamó.

-El 22 me regresé con un compañero del sindicato que se llama Uriel (...) Cuando llegué al aeropuerto fuimos al lugar donde se suponía debía estar esperándome y no estaba. En ese momento yo supe que algo había pasado.

Se despidió de Uriel, fue a la habitación donde vivían en el barrio San Jorge, en el sur de Bogotá. Entró y la sensación que tuvo fue la de que Eduardo acababa de salir.

-La cama estaba tendida, un libro abierto encima de la mesa, una rosa amarilla en su florero que era una botella de Postobón y sobre la cama un papelito -él siempre acostumbraba a dejarme notas “amor tal cosa..” un papel de esos. Fui a buscarlo inmediatamente donde una compañera que se llamaba Olga y la respuesta que me dijo: “¿Cómo así el negro no estaba con usted?”.

 
Las promesas  
 
En la marcha fundacional de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), los familiares de los desaparecidos habían aprobado realizar una tarea que era colocar globos con el signo pregunta (?) en todos los postes por la carrera séptima, con la pregunta ‘¿Dónde están?’”.  

-Nos encontramos con el ‘Negro’ en la Plaza. Me dijo: “Yo quiero que me prometas una cosa. Si a mí me llegan a desaparecer prométeme que no vas a andar con mi foto, mostrando tus llagas a nuestro enemigo”. Yo lo tomé a broma y le dije “ay, a usted qué lo van a desaparecer”. Él insistió: “No, prométeme!”; le dije “bueno, yo le prometo”.

Según Hache, Eduardo es desaparecido dos meses o mes y medio. Da a conocer el caso a la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (ASFADDES) y durante 15 años nunca llevó la foto de su compañero.

En 1999, siendo dirigente de ASONAL Judicial, Luz Marina debe salir del país por motivos de seguridad y residir en Lion, Francia. En un encuentro con amigos del ‘Negro’ y después de relatar su historia, decide no callar, reivindicar la memoria de Eduardo. Desde su regreso, no ha dejado de hacerlo.

 

La vida siguió

-Cuando lo desaparecen empecé la búsqueda. Conozco este país absolutamente todo, en la búsqueda estuve en todas partes, en los cementerios, en las cárceles y hasta hoy no sé nada. La vida se detuvo en mi relación afectiva con él, pero la vida sigue: yo tengo cuatro hijos.

-Mis hijos han sido el motor, la fuerza para continuar. Mi hija mayor está en Barcelona, es defensora de derechos humanos. Mi segunda hija reza porque no nos pase nada. Mi tercer hijo es del MOVICE; el hijo del ‘Negro’ defiende los derechos humanos desde otra óptica, desde el arte, es teatrero. Ellos de alguna forma han visto lo que he sido yo, la conducta que he tenido y han estado ahí. Están ahí, cada uno pensando que es un aporte para que no se repita. 

Luz Marina fue dirigente sindical hasta hace 2 años y siempre, después de la desaparición de Eduardo, ha trabajado en temas de derechos humanos. Está convencida de que las víctimas no pueden ser olvidadas, de que como colombianos no podemos permitirnos más violencia porque pensar diferente.

 

El derecho de la memoria

-El significado de la foto es que la gente existe, ocupa un sitio, un lugar, que no es invención de nadie, que están. En el caso del ‘Negro’, para mí, la foto es traerlo a la memoria, él está siempre ahí. Por lo menos en mi caso no fue fácil romper una promesa que le había hecho; a veces todavía me cuestiono, pero yo también tengo derecho a saber qué paso con él. Cuando desaparecieron al ‘Negro’, no hablábamos derechos humanos, de memoria, jamás se hablaba de eso. 

 

Un reloj, una despedida

-Yo sé con certeza que el Negro estuvo vivo como unos 10 días porque él tenía mi reloj y yo tenía el suyo. Eran nuestras argollas de compromiso (…) En esos días fui a la cárcel La Modelo, llevaba mi mochila, una camisa y una chaqueta de él, llevaba su reloj y me atracaron en la iglesia de Puente Aranda. Cuando me quitaron el reloj, supe que al Negro lo mataron porque sentí que era la despedida de él conmigo. El reloj era marca Caravelle y nunca he podido encontrar uno igual a ese. 

 

30 años después

-Para las víctimas de desaparición forzada, lo que ha pasado en La Habana es una voz de esperanza. Ese comunicado 062 sobre el tema de desaparición forzada que plantea, con carácter humanitario, que se va a buscar a todas las personas dadas por desaparecidas, es una voz de esperanza para muchísima gente.  

-El que haya un acuerdo humanitario va a permitir que esas víctimas tengan la posibilidad de encontrar a su ser querido. Es una esperanza. Nosotros exigimos justicia, no una justicia de cárcel, sino saber qué pasó, saber la verdad. Que nosotros tengamos la posibilidad de escuchar. Creemos que en este proceso va a ser diferente.  

-El tema de un desaparecido es como si la gente estuviera en una niebla, ni vivo ni muerto, no se sabe qué paso con la gente. Hay esperanza, pero también hay frustración de ver que el Estado no hace lo necesario. El reto del Estado es no fallarnos a las víctimas. 

-Uno dice “¿yo con quién me reconcilio? ¿Con quién? si no sé quién fue. Hay gente que sabe quién desapareció a su hijo. Ellos saben con quién se van a reconciliar; pero en el caso mío y de muchas otras personas con quién nos reconciliamos, si no sabemos quiénes fueron. 

 

Un país diferente

-En esta lucha no hay que desfallecer, tenemos que estar unidas, la unión es la que hace que se nos reconozca como víctimas. Yo siempre doy el ejemplo del puño cerrado: si somos como un puño cerrado, difícilmente nos van a defraudar.  

-En el proceso de La Habana las víctimas somos el centro del acuerdo, porque es reconocer que una guerra como la que ha vivido Colombia ha dejado secuelas. De una u otra forma, todo el pueblo colombiano ha sido víctima. 

-Esta es la posibilidad de que efectivamente se empiece a construir un país diferente, donde la gente puede andar sin temor, hablar sin miedo a que lo maten, señalen, estigmaticen. No va a ser fácil, pero es un inicio. 

Habrá silenciamiento de los fusiles. Pero somos una sociedad violenta, enferma y tenemos que empezar a tratarnos con tolerancia, respetándonos, respetando la diversidad. Mientras no haya eso será muy difícil construir paz.

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Qué significa para ud:
 
Diginidad:
Es lo que yo hago. Es reivindicar a la gente
 
 
Tiempo:
Niebla
 
 
Perdón:
Reconciliación
 
 
Memoria:

Que no se repita

 

El Negro:

Mi amor

 

Colombia: 

País polarizado

 

Paz:

Esperanza