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Sala de Prensa

 
23/11/2017 15:45

 

Promoviendo buenas prácticas en la cadena de valor de la minería con enfoque en niñez

Bogotá D.C., 23 de noviembre de 2017

​Reciban todos y todas un saludo especial. Primero que todo, quiero agradecer a Unicef por el respaldo a este proceso de implementación del Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos y Empresas desde un enfoque de niñez, por la organización de este seminario taller y también a Deloitte por su importante apoyo el día de hoy.
 
Para la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos  es un honor y un privilegio instalar este seminario en el que se hablará un día entero de los derechos prevalentes de la niñez en una de las actividades económicas de mayor importancia para el País en este momento, como es la industria minera.
 
Lo primero que quiero recordar es que nos encontramos en un nuevo escenario y esta apuesta por la paz nos trae muchas de oportunidades que ustedes, empresarios pequeños, medianos y grandes, pueden aprovechar al máximo.
 
La firma del Acuerdo Final para la construcción de una paz estable y duradera con las FARC-EP, el pasado 23 de noviembre, justo hace un año, nos permite consolidar una economía inclusiva y sostenible que beneficie a todos y todas, desde los inversionistas hasta los pobladores locales.
 
Hoy que celebramos el primer año de la firma del Acuerdo, quiero referirme un poco a las nuevas condiciones que tenemos. Como los indicadores de las afectaciones a los derechos de la población civil lo demuestran, el contexto en el que las empresas están operando es completamente nuevo. La violencia se ha reducido significativamente desde la firma del acuerdo bilateral y definitivo de cese al fuego entre ambas partes y la posterior firma del Acuerdo Final de Paz. Por ejemplo, el desplazamiento forzado ha disminuido en un 91% comparado con 2002, año en que más víctimas de desplazamiento se registraron. De hecho, estamos registrando las cifras más bajas de desplazamiento forzado de los últimos 20 años.  Además tenemos las cifras de homicidios más bajas en 40 años de historia. El reto es que nadie pierda la vida en hecho violentos.
 
Retos hay muchos, pero como dice el Instituto Kroc de la universidad de Notre Dame, que hace seguimiento al desarrollo del acuerdo de Paz, al compararlo con 34 procesos similares en el mundo encuentra que “El acuerdo de Colombia es uno de los mejor diseñados del mundo”. El ritmo de implementación es más rápido que el de otros procesos similares como el de Guatemala, El Salvador o Mozambique.
 
En esta oportunidad histórica que tiene Colombia de consolidar la paz, hoy el Estado está más comprometido que nunca con brindar todas las garantías para el goce efectivo de los derechos de toda la población, especialmente de quienes son más vulnerables, como son los niños, niñas y adolescentes.
 
Una de mis mayores apuestas como defensora de derechos humanos ha sido precisamente aportar a que niños y jóvenes estén lejos de la violencia y tengan oportunidades de desarrollo que eviten que sean reclutados, utilizados y violentados física, emocional y psicológicamente.
La Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, en su rol como secretaría técnica de la política de Prevención del Reclutamiento, Uso/Utilización y Violencia Sexual contra niños, niñas y adolescentes por grupos armados al margen de la ley y por grupos delictivos organizados (conocida como ‘CIPRUNNA’), trabaja de la mano de 23 entidades nacional, en todo el territorio nacional, especialmente en los municipios más vulnerables. Los niños y los jóvenes son el presente y el futuro de Colombia.
 
También hemos liderado la puesta en marcha del “Camino diferencial de Vida” para atender, reparar y restituir los derechos de os niños que salieron de las FARC. El compromiso del Estado es brindar todas las condiciones para que estos adolescentes y jóvenes puedan consolidar su proyecto de vida y culminar el programa con su reincorporación e inclusión social, en entornos protectores, bien sea junto a sus familias o en programas especializados del Estado.
 
En este año sin conflicto con las Farc han nacido 300 mil niños y niñas. Si seguimos en este camino, si los diálogos con ELN llega a buen puerto y logramos el sometimiento de las organizaciones criminales, serán la generación de la paz.
 
Ellos son quienes evidencian a la generación de la reconciliación, la generación que tiene el reto de soñarse una Colombia diferente, una Colombia donde la equidad, el respeto y la alegría devuelvan la esperanza a millones de víctimas que dejo el conflicto armado. Una generación incluyente que no discrimine entre rojos y azules, izquierda o derecha, entre blancos, negros o indígenas; una generación que reconoce la riqueza de esta tierra, su biodiversidad y prosperidad. Una generación líder, para una Colombia grande, donde sin importar nuestras diferencias, todos quepamos.
 
La generación de la paz tendrá en el horizonte un país lleno de oportunidades, un país que podrá superar las desigualdades, que podrá lograr un desarrollo sostenible en los campos y en las ciudades, y convertir a Colombia en un país del primer mundo.
 
Y para este objetivo ya estamos trabajando. Hemos diseñado una Estrategia Nacional para los Derechos Humanos, con una visión a largo plazo, y hemos formulado una política de empresa y derechos humanos, que está materializada en el Plan Nacional de Acción en Derechos Humanos y Empresas. Esto nos convierte en el primer país en Latinoamérica en adoptar un Plan en esta materia, que además, recoge los diferentes estándares internacionales y nacionales para la protección de los derechos humanos, como las Líneas Directrices de la OCDE, lo establecido por la OIT, por los Principios Voluntarios en Seguridad y Derechos Humanos y por supuesto, por los Principios Rectores Sobre las Empresas y los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
 
Este Plan desde su concepción ha hecho énfasis en el enfoque diferencial, estableciendo así que las acciones afirmativas basadas en el respeto por las identidades serán fundamentales para superar prejuicios, prácticas discriminatorias y estigmatizaciones que limitan el ejercicio de los derechos. A través de este plan se busca superar las debilidades del pasado y generar mayor confianza entre la sociedad civil, las empresas y el Estado. Por tanto, será indispensable la absoluta disposición de empresarios y organizaciones sociales y sindicales para asegurar el respeto de los derechos de los grupos étnicos, mujeres, niños, niñas, adolescentes, población LGBTI, personas en condición de discapacidad, movimientos sindicales y otros grupos minoritarios.
 
Hoy, seguimos dando pasos importantes, esta vez con Unicef hemos realizado una alianza revitalizada para fortalecer el enfoque de niñez en el Plan de Acción. Y ustedes, empresarios, consultores y entidades presentes, tienen un rol fundamental en el desarrollo de estos compromisos. Los invito a participar decididamente en esta visión de país que estamos pensando.
 
Sin duda, en este proceso de construcción de paz, en donde las empresas pueden expandirse y crecer, es fundamental trabajar con ellas para que protejan a los niños, niñas y adolescentes.
Y para fortalecer esta alianza entre el gobierno y la cooperación, la agenda de 2018 demandará mayor participación de Unicef en la implementación y materialización del PNA y con el desarrollo conjunto de iniciativas para fortalecer el marco regulatorio de corresponsabilidad empresarial en materia de garantía y respeto de los derechos de la niñez, entre otras, ganaremos mayor seguridad jurídica para la inversión extranjera y su confianza en Colombia, como país donde la inversión se traduce en desarrollo con equidad y respeto por las poblaciones minoritarias que conforman nuestro territorio nacional.
 
Tenemos un camino por recorrer, el cual, solo será posible con el concurso de las autoridades en cabeza del Sistema Nacional de Bienestar Familiar, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio de Minas y Energía, la Agencia Nacional de Minería, los gobiernos locales y regionales hoy presentes, así como los gremios como la Asociación Colombiana de Minería, y las empresas mineras nacionales e internacionales que desarrollan sus operaciones en el País. Por eso, hoy me complace contar con la participación del Ministro de Minas, del Viceministro de Minas, de Silvana Habib, Presidenta de la Agencia Nacional de Minería, de Karen Abudinen, Directora del ICBF y de la Asociación Colombiana de Minería. 
 
Con las entidades del sector minero tuve la oportunidad de participar en una misión sobre carbón y desarrollo en Alemania y Holanda hace unas semanas. Tuvimos discusiones  interesantes enfocadas en la importancia de una adecuada gestión de riesgos en materia de derechos humanos y con satisfacción puedo decirles que logramos una mirada unificada y comprometida que nos obliga a articular mandatos institucionales y planes de trabajo para hacer de nuestra industria minera un sector de la economía comprometido con la  promoción de buenas prácticas en la cadena de valor de la minería con en torno al respeto de los derechos de la niñez y adolescencia.
 
También quiero hoy reconocer el enorme esfuerzo y compromiso de muchas empresas en el respeto y protección de los derechos de los NNA. Por ejemplo, Prodeco, en el Cesar, ha venido trabajando en su estrategia para Promover en los adolescentes una cultura de bienestar que les permita consolidar una vida con propósito, como estrategia preventiva de embarazos a temprana edad y explotación sexual comercial en NNA, a través de un enfoque diferencial y de género, en alianza con el Ministerio de Salud y Unicef.
 
Con este esfuerzo conjugado de actores podremos mejorar el marco de protección para nuestra niñez que necesita nuestras mejores capacidades y habilidades para salir de las condiciones de pobreza y desprotección en las que aun viven. No podemos desistir en el esfuerzo como tampoco dejar de soñar con una niñez plena que se ocupe de formarse y transformarse en ciudadanos autónomos, libres y con valores democráticos que trasciendan sus condiciones de pobreza y marginación siendo hoy felices en el juego, en sus campos, con sus maestros, maestras, sus hermanos, hermanas sus padres y  madres  en los territorios que los vieron nacer y a quienes aun permanecen en ellos, los siguen viendo crecer.
 
Colombia y sus niños nos necesitan,  así como necesitan del concurso y la cooperación de la comunidad internacional para que las agendas de paz tengan contenidos en materia de desarrollo, equidad, justicia social, respeto y protección por los derechos humanos y el medio ambiente.  Solo así será posible transformar las condiciones de conflicto y hacer de la paz que todos queremos una paz sostenible y duradera.
 
Hoy les invito a imaginar y a construir nuevas narrativas para el desarrollo y la convivencia. Nuevos escenarios que borren el rastro que el conflicto dejó, a que sus voces sean consultadas para saber cuál es el futuro que desean y sueñan, para que en un acto respetuoso y garante de sus derechos, les entreguemos un país mejor que aquel que nosotros  recibimos cuando éramos niñas y niños.
 
Bienvenidos a este seminario taller en el que reflexionaremos y deliberaremos colaborativamente sobre las cuáles son las mejores prácticas nacionales y globales que evitan que los riesgos de la minería en su cadena de valor vulneren los derechos de niños niñas y jóvenes. Pero sobre todo, identificaremos oportunidades para que las empresas acá presentes puedan también fortalecer su enfoque en niñez, potenciar sus apuestas y visibilizar sus buenas prácticas.
 
Hoy trabajaremos intensamente para lograr que en las agendas de sostenibilidad empresarial queden instaladas acciones de debida diligencia con los derechos de la niñez  y para desarrollar lineamientos concretos en los planes de desarrollo territorial que fortalezcan los marcos de protección, prevención y atención a los derechos de la niñez en los territorios mineros del país. 
 
Bienvenidos y bienvenidas!
 
Discurso
Paula Gaviria Betancur
Consejera Presidencial para los Derechos Humanos