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Sala de Prensa

04/12/2017 12:10

Palabras de la consejera Paula Gaviria en la apertura del Foro Internacional de Cultura y Educación en Derechos Humanos

Cartagena, 4 de diciembre de 2017

Buenos días a todos y todas.
 
Alcalde, Jorge, Mónica, Manuel, gracias por haber tomado la decisión de trabajar juntos en torno a la cultura y la educación en derechos humanos. Muchas gracias a los panelistas y expertos que nos acompañan y que han venido de otros lugares del mundo. Gracias también a los artistas que nos acompañarán durante estos dos días con sus muestras culturales de paz desde los territorios. Un saludo muy especial a los estudiantes y los profes que están hoy aquí y que llegan de diferentes partes del país.
 
Es para mí una gran satisfacción dar inicio al Foro Internacional en Cultura y Educación en Derechos Humanos: Hacia una transformación para la paz.
 
En Colombia hemos buscado, incesantemente, mecanismos para alcanzar la paz, y no cualquier paz, sino una asentada en el más básico respeto por los derechos humanos.
 
Hoy, los colombianos tenemos quizá la más importante oportunidad de nuestra historia de construir la paz. De eso se trata el Acuerdo: de enfrentar las causas del conflicto, pero también de aliviar sus consecuencias.
 


Este camino no ha sido fácil y hay varios momentos que quisiera recordar hoy. 
 
El conflicto ha dejado en Colombia cifras impensables para el resto del mundo. La Universidad de Harvard realizó un informe comparativo entre 45 programas de reparaciones de 31 países en transición. Lo que nos dijeron es que somos un caso único: Aquí reconocemos la existencia de más de 8 millones de víctimas; la Comisión de la Verdad en Perú documentó 160.000; en Guatemala se reconocieron 54.000 y Sudáfrica, alrededor de 22.000. Ningún país ha reconocido el equivalente a más del 1% de su población. En nuestro caso, el 16% del país ha sufrido algún tipo de victimización a causa del conflicto. Somos también el país que más víctimas ha reparado gracias a la Ley de Víctimas, algo que diez años atrás nos parecía impensable.
 
El hecho de que el conflicto fuese tan violento ha traído la pérdida de confianza entre la ciudadanía y las instituciones. Por eso, en estos últimos años, hemos aprendido, con no pocas dificultades, que hay muchos acuerdos que deben alcanzarse, consensos, diálogos que mantener.
 
El segundo hito del que quisiera hablarles es la Estrategia Nacional para la Garantía de los Derechos Humanos:
 
Hoy, Colombia cuenta con una política de derechos humanos exhaustiva, de largo alcance. Después de extensos debates y consultas que convocaron a más de 17.000 personas de todos los sectores de la sociedad civil y el gobierno, la Estrategia Nacional para la Garantía de Derechos Humanos 2014-2034 forma parte de una ambiciosa visión de país, que queda fortalecida, sin duda, por el Acuerdo Final alcanzado hace un año. Aun cuando no existía un acuerdo para la terminación del conflicto, Colombia sabía que los derechos humanos son la base de los grandes cambios que están sucediendo y los que están por venir.
 
De hecho, desde el año 2009, Colombia ha trabajado por consolidar un Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos. En ese contexto, el Gobierno Nacional está liderando, junto a las autoridades locales, acciones para la formación en derechos humanos y la transformación cultural. Estos antecedentes han abonado el camino necesario para que las transformaciones que plantea el Acuerdo Final sean reales y efectivas.
 
El Acuerdo estableció la obligación de seguir desarrollando medidas para promover los derechos humanos. Eso incluye fortalecer el sistema de información y el monitoreo de la situación de derechos humanos, a nivel nacional y regional. Y el fortalecimiento del proceso de implementación del Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos, teniendo en cuenta los informes que produzca la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad; la promoción de una cultura política y democrática; y las medidas de educación no formal. Es decir, aquellas que ocurren también fuera de las aulas.
 

Por eso estamos hoy aquí. 
 
El acuerdo de paz tiene un enfoque integral de derechos Humanos. Los derechos humanos no son un listado que debemos aprender de memoria: deben ser una realidad construida colectivamente.
 
Estamos aquí para hablar de las posibilidades que tenemos frente a nosotros y de las que, a menudo, no somos conscientes. Colombia asumió el compromiso de no dejar a nadie atrás en marco de la agenda de desarrollo sostenible. Estamos ad portas de construir una verdad colectiva sobre los hechos ocurridos en el conflicto armado, a partir de la constitución de la comisión de la verdad, esclarecimiento, la convivencia y No repetición.
 
Esta comisión tiene una labor honorable, y una de sus tareas más importantes contempladas en el acuerdo: es la de promover una cultura de educación en derechos humanos y paz. Como colombianos debemos conocer qué sucedió para transformarlo y no repetirlo.
 
Es la primera vez que todos estamos hablando de lo mismo. Claramente estamos en una búsqueda por encontrarnos como sociedad. Debe ser posible hablar desde los diferentes lugares, el arte, la cultura, la academia, nuestras creencias, nuestras formas de pensar. Este foro propone un diálogo plural para trazar nuestro camino hacia la cultura y la educación en Derechos Humanos: Para tomar la decisión de avanzar en la trasformación de nuestros territorios hacia la construcción de la paz.
 
Queremos impulsar un diálogo participativo y amplio en torno al Plan Nacional de Educación en Derechos Humanos; queremos seguir trabajando con las entidades del Estado que tienen competencias en educación en derechos humanos y construcción de paz; y queremos vincular a diferentes actores en un debate propositivo.
 
Para logararlo, escucharemos las voces de profesores, artistas, servidores públicos, periodistas, organizaciones sociales, sobrevivientes del conflicto, jóvenes, estudiantes y expertos internacionales. Nuestro objetivo es tomar lo mejor de las experiencias regionales y del conocimiento que han desarrollado en otros países, porque solo así podremos enriquecer la comprensión sobre los cambios que Colombia deberá afrontar en los próximos años.
 
Estoy convencida de que la pedagogía y la educación son herramientas fundamentales para la promoción de una cultura basada en los derechos humanos que permita avanzar hacia la reconciliación y que evite la repetición de los hechos de violencia.
 
Cartagena, Ciudad de los Derechos Humanos
 
Hay algo más. En 1985 esta ciudad, fue conocida como Ciudad de los Derechos Humanos en honor a San Pedro Claver, que en el siglo XVII trató de aliviar la situación de los esclavos que llegaban al puerto.
 
Por eso, No es una casualidad que nos reunamos en este escenario en este momento.
 
Finalmente, los derechos humanos no son algo abstracto, sino aquello que nos afecta en el día a día: el derecho a tener un igual salario por el mismo trabajo, el derecho a expresarnos libremente, a recibir una educación de calidad, el derecho a participar en política y en las decisiones que nos afectan, a no ser discriminados, el derecho a tener una vida digna. 
 
Esto nos lleva a otra cuestión fundamental: ¿Qué es educar en derechos? Es brindar las herramientas para que seamos sujetos de derechos, es dotarnos del saber y las capacidades para comprender nuestros derechos y hacer un uso responsable de nuestra libertad. En definitiva, no verlos como algo aislado, sino entender que son necesarios para crecer juntos y vivir en sociedad. Para ser mejores seres humanos.
 
Encontrarnos, ser capaces de debatir, reflexionar juntos (algunos por primera vez, otros ya por muchos años), incluso no estar de acuerdo (como les ha ocurrido durante semanas en los debates de los campamentos de Generación Pazcífica que vienen practicando estudiantes y profes) nos lleva al objetivo primordial de toda sociedad: vivir mejor. 
 
Por eso, cuando ustedes regresen a sus hogares, me gustaría pedirles algo: multipliquen lo aprendido; cuenten a sus familias, sus amigos, sus compañeros de clase o de trabajo, todas las reflexiones que aquí van a surgir y las preguntas que, seguro, permanecerán.
 
Como han demostrado miles de mujeres, de víctimas del conflicto, de campesinos, de periodistas, artistas y jóvenes, es más lo que nos une que lo que nos divide. Sé que los colombianos somos solidarios y tengo la certeza de que estamos tomando conciencia de que no puede volver a repetirse tanto dolor.
 
La paz de Colombia solo será duradera y sostenible en la medida en que todos y todas respetemos, activa y conscientemente, los derechos humanos de los demás. Si esto es así, la pregunta que hoy necesariamente tenemos que hacernos es: ¿Qué significa para cada uno de nosotros hacer parte de este momento histórico que vive el país?......
 
Pero la pregunta más importante es: ¿Cómo vas a aportar TÚ, desde tu lugar YA (en el trabajo, en tu casa, en tu colegio, en tu comunidad…) a esa transformación de Colombia?
 
El mundo confía en nosotros.
 
Que nuestra identidad no sea la violencia.
 
Que nuestra bandera sean los derechos humanos.
 
Tomemos la decisión colectiva de trabajar por un país en donde el arte, la cultura, la educación y el diálogo sean nuestros pilares para el desarrollo. Un país en donde la diversidad sea nuestro mayor activo. Un país cuya expresión no es la ausencia de conflictos, sino la posibilidad de tramitarlos desde el dialogo, el reconocimiento del otro,  la acción política no violenta y la negociación.
 
Un país en donde la paz no sea sólo un sueño, sino una realidad.
 
Muchas gracias.