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24/05/2017 15:00

Prevención, atención y acceso a la justicia, tres claves para las mujeres sobrevivientes de violencia sexual

​La Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, Paula Gaviria, aseguró que Colombia conoce cada vez más el impacto de este delito y que aún se debe superar el subregistro existente, con estrategias que faciliten el acceso a la justicia y el empoderamiento de las mujeres.

Bogotá D.C., 24 de mayo de 2017

Cada 25 de mayo se conmemora en Colombia el Día Nacional de la Dignidad de las Mujeres Víctimas de Violencia Sexual en el marco del conflicto armado, con el fin de reconocer su valentía, trabajo y resistencia. Según registros del Gobierno Nacional, ya se han reconocido cerca de 20.000 víctimas de delitos contra la libertad e integridad sexual, de las que el 91% son mujeres. 
 
“Colombia está conociendo cada vez más qué impacto ha tenido la violencia sexual en la guerra. Sabemos que es un delito que, por vergüenza, miedo o desconfianza, no se ha denunciado suficientemente y, por eso, es necesario seguir trabajando en la prevención, la atención integral, el reconocimiento de los derechos de las mujeres y el acceso a la justicia para quienes lo han sufrido”, explicó la Consejera Presidencial para los Derechos Humanos, Paula Gaviria. 
 
El Estado ha reconocido que en los últimos años hay mayores avances y concientización sobre esta problemática, y que la prevención y judicialización de la violencia sexual son dos de los principales desafíos que afronta. 
 
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RedConstruyendo: Por los derechos de las mujeres 
 
No solo se trata de visibilizar las afectaciones del conflicto en la vida de las mujeres y sus organizaciones, sino también de dar a conocer qué mecanismos de resistencia emplearon para superar la discriminación y exclusión que históricamente han vivido.   
 
Con este fin, comenzó en Cesar la estrategia ‘RedConstruyendo’, que busca garantizar el acceso a la justicia, y contribuir a eliminar las barreras a nivel local en materia de acceso y atención integral, promoviendo la construcción de relaciones de confianza entre la comunidad y la institucionalidad para la garantía de los derechos de las mujeres víctimas. 
 
“Con ‘RedConstruyendo’, queremos que se empoderen, conozcan sus derechos y los instrumentos para defenderlos”, afirmó Gaviria con motivo de las primeras sesiones en Codazzi (Cesar). 
 
El Ministerio de Justicia, la Consejería Presidencial para los Derechos Humanos, la Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer y la Fiscalía, con el apoyo de ONU Mujeres y el acompañamiento del Ministerio Público, llevarán próximamente las jornadas a departamentos como Chocó y Caquetá. 
 
Las mujeres, protagonistas del Acuerdo Final 
 
El Acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP se convirtió en referente mundial al eliminar las amnistías para los crímenes más graves, incluida la violencia sexual. Además, en la Unidad de Investigación y Acusación de la Justicia Especial para la Paz (JEP), se contará con un equipo de investigación especial para casos de violencia sexual. Para estos hechos, se obliga a atender las disposiciones especiales sobre práctica de pruebas en la materia incluidas en el Estatuto de Roma.
 
“La participación de las mujeres fue esencial durante el diálogo entre el Gobierno Nacional y las FARC-EP. De hecho, se acordó crear un grupo de trabajo de género, con tareas técnicas e investigativas, que sirvan, por ejemplo, para preparar audiencias de género en la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición”, indicó Paula Gaviria.
 
El Informe del Secretario General de las Naciones Unidas sobre la violencia sexual relacionada con los conflictos reconoce que, de los procesos de paz referidos en dicho informe, “solo el proceso de Colombia ha abordado las inquietudes en materia de género de una manera sistemática que ejemplifica los objetivos del Consejo de Seguridad plasmados en sus resoluciones 1325 (2000) y 1820 (2008) y resoluciones posteriores. Esto puede asegurar que la violencia sexual relacionada con los conflictos no sea omitida por la historia, sino que haya un registro público de ella, validándose así las experiencias de los supervivientes y promoviéndose la reconciliación”.