El Vicepresidente Angelino Garzón se refirió al caso Mapiripán y calificó como muy grave el fallo judicial que demostró un buen número de falsas víctimas.
"Lo que ha pasado es muy grave y por eso respaldo la decisión de la Fiscal General y del Procurador, como lo han hecho los Ministros de Justicia y Defensa, que esto no puede quedar como si nada hubiera ocurrido. Este caso lo llevaremos hasta el final y si es preciso al seno de la OEA porque no es posible que se dicten sentencias basadas en hechos falsos", aseguró.
Dijo que el Estado colombiano es respetuoso de los fallos de los organismos internacionales y que por eso en la ejecución de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) sobre el caso Mapiripán "estuvimos pagando recursos a unas víctimas que no existen. No puede ser que la sentencia de la Corte hable como de 50 víctimas y ahora se descubre que son como 10". Por ello le solicitó a la CIDH venir a Colombia a tratar el caso.
"Estoy tratando de comunicarme con el señor Diego García Sayán, Presidente de la Corte Interamericana, para decirle que les sugiero venir a Colombia para tratar la sentencia del caso Mapiripán y sostener reuniones con la Fiscal, el Procurador y con los Ministros de Defensa y Justicia", anunció el Vicepresidente.
Y advirtió que "vamos a estimular que la justicia colombiana revise los fallos internacionales si el Estado en su conjunto se siente lesionado por sentencias que, como esta de la CIDH, pueden estar fundadas en hechos falsos".
Agregó que con casos de este tipo se pierde la credibilidad ciudadana en la justicia y eso significa, aseguró, transitar a la ‘ley de la selva’.
"Lo que más debe cuidar el Estado y los organismos internacionales, incluyendo los de justicia, es la credibilidad. Y con esto que ha ocurrido se debilita la credibilidad en una institución tan respetada como es la CIDH y en el propio Sistema Interamericano de Derechos Humanos. Los grandes perdedores con el caso Mapiripán son estos organismos porque no se puede conciliar con la mentira y la calumnia". Puntualizó que los mismos deben tener claro que su función es la de fortalecer la lucha contra la impunidad en los países y no la de crear justicias paralelas porque al final se termina en un ‘choque de trenes’, como acaba de suceder en este caso.
"Debemos evitar que estas instancias se vuelvan escenarios de estrategias políticas con fines jurídicos. Lo de Mapiripán le va a dar la razón a muchos países que están siendo críticos de los procedimientos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y al mismo tiempo debilita la credibilidad que tiene la población en las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en esta materia", señaló.