SALA DE PRENSA

9 de septiembre, día de San Pedro Claver y de los Derechos Humanos en Colombia

Bogotá, 9 sep

San Pedro Claver pisó el país por primera vez en 1616. En ese momento no era aún sacerdote ni mucho menos santo. Pedro Claver llegó a la Nueva Granada con el firme propósito de dedicarse al oficio religioso, sin sospechar que lo aguardaba la inmortalidad.

La esclavitud era la principal actividad que violaba los derechos humanos. En las planicies africanas los comerciantes de hombres capturaban a las personas como animales de caza. El crimen comenzaba cuando mataban a toda una tribu para poder retener a sus líderes. Detrás del arresto quedaban los cadáveres de todos los súbditos que en vano trataban de protegerlo.

Después, la infamia continuaba en los barcos. Los esclavos viajaban en las bodegas de las naves, muchas veces mal heridos, comían un solo alimento cada 24 horas y pasaban las noches con la certidumbre de que serían asesinados al llegar a puerto y que su sangre serviría para pintar las banderas de los barcos. Historiadores afirman que un tercio de los esclavos moría durante la travesía.

En tierra les esperaba el trabajo infame de las minas y las plantaciones y el exterminio de su cultura. Con la esclavitud, el mundo perdió la compleja y rica cultura africana, llena de mitologías, ritmos musicales y convicciones cosmogónicas. La esclavitud fue un drama vivido por cerca de 14 millones de personas.

Sus acciones estuvieron guiadas por sus convicciones cristianas. Instruía a los esclavos, para lo cual tuvo que preparar a un equipo de políglotas que lo acompañaban a todas sus misiones. Los bautizaba y los defendía de los comerciantes de hombres.

Su trabajo debía soportar las habladurías callejeras que determinaron que sus actos profanaban la fe católica por dar los sacramentos a personas que sus críticos consideraban como seres sin alma. Pero el padre Claver los desoía. Continuaba su labor acompañando a los médicos que atendían a los esclavos y dando a los desamparados algo que ellos ya entendían como una extrañeza: amor.

La obra de San Pedro Claver se terminó en una tarde de septiembre de 1654 cuando llegó pálido a su celda y comenzó una agonía que lo llevó a la muerte.

Catequizó a más de 300.000 personas, dándoles el afecto que perdieron al cruzar los océanos. Hoy, el lugar donde vivió en Cartagena, es un museo donde se conservan sus reliquias.

Por disposición del Congreso de la República, a través de la Ley 95 de 1985 , se declaró el 9 de septiembre como Día Nacional de los Derechos Humanos en su honor y el de sus compañeros jesuitas Alfonso Sandoval y Nicolás González. Además, se nombró a Cartagena como sede de los derechos humanos en Colombia.