OBSERVATORIO DEL PROGRAMA PRESIDENCIAL DE  DERECHOS HUMANOS Y DIH



I. GUERRILLAS Y AUTODEFENSAS

Uno de los rasgos sobresalientes en los últimos años respecto de las organizaciones armadas al margen de la ley es el hecho incontrovertible que las autodefensas tienen cada vez más influencia en el conjunto de la región estudiada, mientras que las FARC y el ELN la pierden.Esta situación contrasta con  la  que se vivió entre  finales  de  los  setenta  y  mediados de los ochenta,  años  en  los  que  el 

predominio de las guerrillas era incuestionable al tiempo que la fuerza de las autodefensas se circunscribía a algunos núcleos en el sur, principalmente en Puerto Boyacá, Yacopí, Puerto Berrío y otros municipios vecinos. Expresado en una forma muy gráfica y gruesa, se puede decir que tradicionalmente la influencia de las FARC fue notoria en el sur del Magdalena Medio (Cundinamarca, Boyacá, Santander y Antioquia), la del ELN fue más fuerte en el norte (Sur del Cesar y Sur de Bolívar), mientras que las dos agrupaciones compartieron fuerza en el centro, especialmente en Barrancabermeja y su entorno. (Ver mapas Nos. 2-3-4)

El 4º Frente de las FARC nació en el sur de la región, en los límites de Boyacá, Cundinamarca, Santander y Antioquia, en la segunda mitad de los años sesenta pero en la actualidad su influencia en esta zona es prácticamente nula debido al avance de las autodefensas (Mapa No. 2).  


Núcleo de expansión de las Farc y el ELN 
a mediados de los años sesenta

Su expansión durante los setenta fue muy lenta y su mayor crecimiento se produce entre 1980 y 1983 cuando nacen los frentes 11, 12, 20 y 23 en Santander, el 24 en el Sur de Bolívar, el 22 en Cundinamarca y el 9 en Antioquia; este último acabó compartiendo su influencia con el 4 que se desplazó desde el sur de la región en dirección al nordeste antioqueño. En la primera mitad de los noventa nacieron el 37 en Bolívar y el 46 en los límites de Santander y Bolívar (Mapa No. 3).

Aunque en la actualidad las FARC tienen una importante participación en los cultivos de coca del sur de Bolívar3, tradicionalmente su sustento económico estuvo basado en la extorsión y el secuestro, principalmente en los departamentos de Santander y Antioquia, así como en la extracción de excedentes de la economía petrolera. En la actualidad su mayor fuerza está concentrada en el denominado valle del río Cimitarra en jurisdicción de los municipios de San Pablo, Cantagallo y Yondó y es paradójicamente la organización guerrillera que tiene mayores posibilidades de expansión habida cuenta que el ELN, tradicionalmente muy fuerte en esta región, está muy debilitado en la actualidad.

El ELN nació a mediados de los años sesenta en el centro- norte de la región estudiada en una zona que comprende parte de los departamentos de Santander, Antioquia, el sur de Bolívar y el sur del Cesar (Ver mapa No. 2).  


Presentación histórica de las FARC desde mediados 
de los ochentas

Su crecimiento inicial fue muy lento, en parte debido a la denominada operación Anorí ocurrida en 1973 en la que sufrió un golpe muy duro por parte de las Fuerzas Militares. No obstante mantuvo algunos núcleos y durante los años ochenta y parte de los noventa registró una expansión vertiginosa basada en la extorsión y el secuestro, transfiriendo de esta manera excedentes de las economías petrolera, agroindustrial y ganadera y con base en las rentas obtenidas de la economía del oro en el sur de Bolívar y en Antioquia4. De esta manera, entre 1983 y 1989, al Frente Camilo Torres, que se

expandió ante todo al departamento del Cesar, se le sumó el José Solano Sepúlveda que se concentró en el sur de Bolívar, el Capitán Parmenio en Santander, el José Antonio Galán en Antioquia y la Regional Diego Cristóbal Uribe en Barrancabermeja (Mapa No. 4)5. A los anteriores hay que agregar el Carlos Alirio Buitrago que ha incidido en municipios como San Carlos y Puerto Nare en el departamento de Antioquia. En los años noventa los frentes del ELN siguieron proliferando: nació el Manuel Gustavo Chacón en el entorno de Barrancabermeja y con influencia en el Sur del Cesar; el Fernando López Arroyabe en el Magdalena Medio Antioqueño; el Héroes y Mártires de Santa Rosa, en el Sur de Bolívar y Puerto Wilches; el frente urbano Resistencia Yariguíes sobre todo en Barrancabermeja y Sabana de Torres; el Alfredo Gómez Quiñónez en la Serranía de San Lucas. Se conformaron adicionalmente otras estructuras:


Presencia histórica del ELN

la denominada Compañía Simón Bolívar, que en la actualidad hace parte del frente José Solano Sepúlveda y que opera en el sur de Bolívar y la Compañía Comuneros, adscrita al frente Capitán Parmenio, con radio de acción en Santander. En la actualidad el ELN se encuentra bastante debilitado pues ha perdido su influencia en la mayoría de las zonas planas y concentra sus hombres en la serranía del Perijá en el margen derecho del sur del Cesar, en la serranía de San Lucas en el sur de Bolívar, en Barrancabermeja, a través de sus estructuras urbanas, en donde perdió mucha influencia a finales de 2000 y principios de 2001,  y en algunos otros lugares de Santander y Antioquia, donde cada vez es más débil. Es de destacar que en la actualidad está en disposición de llevar a cabo un proceso de paz con el Gobierno y que espera que se le conceda una zona de despeje en territorio de los municipios de San Pablo y Cantagallo para llevar a cabo la denominada "Convención Nacional" con la sociedad civil.

3 De acuerdo con la información de la Policía Antinarcóticos, Cantagallo cuenta con 2.408 hectáreas cultivadas, San Pablo con 2.069 y Simití con 1.924, además de algunos cultivos menos significativos en Morales y Santa Rosa. Según la misma fuente, en total el Sur de Bolívar suma 6.500 hectáreas.


4 La producción de oro en el sur de Bolívar fue importante desde la segunda mitad de los años ochenta pero se incrementó notablemente a partir de l990; si bien desde 1997 registra una disminución sus niveles se mantienen por encima de la producción registrada entre 1984 y 1989. Los municipios que más contribuyen con la producción de oro son Río Viejo, Barranco de Loba, San Martín de Loba, Achí, Pinillos, San Pablo y Santa Rosa del Sur. Ver Minercol. "Visión y acción de Minercol en el Sur de Bolívar". Mimeo, sin ciudad ni año, p. 4.
 

5 La regional Diego Cristóbal Uribe tiene también presencia en Bucaramanga, Piedecuesta, Floridablanca, Ocaña y Cúcuta que no hacen parte de la región estudiada.

La actividad armada del ELN fue mucho mayor que la de las FARC en los últimos diez años6. De un total de 1.896 acciones registradas a nombre de las guerrillas entre 1990 y mediados del 2000 en el conjunto de la región estudiada, el 63.4% (1.273) correspondieron al ELN, el 24.8% (470) a las FARC y el 12% restante a otras organizaciones (Gráfico No. 1). Las acciones del conjunto de las guerrillas tienden a la baja: en el caso del ELN pasaron de 608 entre 1990 – 1994 a 514 en el período 1995 – 1999 mientras en el caso de las FARC se bajó de 267 a 164 en los mismos años(Gráficos Nos. 2 y 3).

GRAFICO No. 1 
PARTICIPACION PORCENTUAL DE LAS ACCIONES 
DE LAS GUERRILLAS ENTRE 1990 Y 2000

Fuente: Oficina del Alto Comisonado para la Paz

Procesado:
Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República


GRAFICO No. 2 ACCIONES ARMADAS DEL ELN Y RESPUESTA DE LA FUERZA PUBLICA

*Datos a junio de 2000

Fuente: Oficina del Alto Comisonado para la Paz

Procesado:
Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República

Se estudió con profundidad el comportamiento de las guerrillas en los diez años considerados y se elaboraron múltiples cuadros y gráficos que por espacio no se reproducen. En una forma resumida se puede decir que el 40% de las acciones del ELN (506 de 1.273) estuvieron orientadas a la destrucción de infraestructura, el 18.1% fueron ataques a la Fuerza Pública (218 de 1.273), el 34.3% fueron contactos armados por iniciativa de la Fuerza Pública (418 de 1.273) y el resto tuvieron como propósito objetivos económicos (Gráfico No. 2). En cuanto a las primeras (destrucción de infraestructura) fue afectada esencialmente la infraestructura energética, sobre todo el oleoducto, pero también los gasoductos y poliductos que atraviesan la región, principalmente en Barrancabermeja, Aguachica, La Gloria, Pelaya, Pailitas y Curumaní, en el departamento del Cesar; los atentados contra las torres de energía han tenido ocurrencia sobre todo en Antioquia y en Barrancabermeja; la quema de vehículos, entre los que sobresalen tractomulas y buses, es muy común a lo largo de la Troncal de la Paz y en otras carreteras de Antioquia, Santander y Cesar en municipios como Puerto Triunfo, Barrancabermeja, Aguachica, San Alberto, Pelaya, Pailitas y La Gloria.

Los ataques del ELN contra la Fuerza Pública no fueron de gran contundencia y fueron más frecuentes en la primera mitad de la década que en la segunda (Gráfico No. 2). Se destacan sobre todo los hostigamientos y pequeños ataques a instalaciones militares y de la policía que se concentraron principalmente en Santander, en especial en Barrancabermeja, pero también tuvieron algún peso en el Sur de Bolívar, en el Magdalena Medio antioqueño y en el sur del Cesar. Las emboscadas no son despreciables numéricamente, pero de poca contundencia: sobresale de nuevo Barrancabermeja (18 oportunidades), Curumaní (6), San Pablo (4), Aguachica (4) y Sabana de Torres (3), entre los casos más notables. Hubo algunas tomas a poblaciones pero cada vez son menos frecuentes en la región: sobresalen Pinillos (1990 y 1999), San Martín de Loba (1991 y 1998), Achí (1995), Barranco de Loba (1990).

Se produjo una alta concentración de contactos armados en Santander (33% del total de los del ELN) principalmente en Barrancabermeja y San Vicente; Bolívar (24%) sobre todo en San Pablo, Morales, Achí, Río Viejo, Pinillos y Simití; Cesar (23%) en Aguachica, San Alberto, San Martín, La Gloria, Pailitas y Pelaya. En la región se han registrado intensos operativos militares contra el ELN y hay que destacar los ocurridos en el sur de Bolívar.

En el caso de las FARC, con menos acciones que el ELN, la situación es diferente. Del total de 470 acciones pesaron más los ataques a la Fuerza Pública (23.1%) que las acciones de destrucción de infraestructura (16.8%); adicionalmente hay que destacar que los contactos armados por iniciativa de la Fuerza Pública participaron en más de la mitad (55.1%) a lo que hay que agregarle la intensidad de algunos operativos militares en Yondó y el Sur de Bolívar (Gráfico No. 3). En su conjunto las zonas más afectadas en términos cuantitativos fueron el Magdalena Medio santandereano (37.9%), el Magdalena Medio antioqueño (31.7%) y el sur de Bolívar (17.2%).

Las FARC llevaron a cabo 109 ataques a la Fuerza Pública en algo más de diez años y si bien pesan más que las acciones terroristas, no se caracterizaron por adquirir las dimensiones que han tenido en otras zonas del país como por ejemplo en el Putumayo, Guaviare o el Urabá, y fueron más abundantes en la primera parte de la década que en la segunda (Gráfico No. 3). Se produjeron más o menos en forma dispersa en municipios de Santander, Antioquia, Cesar y Bolívar, zonas en las que tradicionalmente el ELN ha tenido mayor influencia. Hubo algunos hostigamientos y emboscadas sobre todo en Barrancabermeja y en algunos municipios de Santander y Antioquia.

GRAFICO NOo. 3 ACCIONES ARMADAS DE LAS FARC Y RESPUESTA DE LA FUERZA PUBLICA

*Datos a junio de 2000

Fuente: Oficina del Alto Comisonado para la Paz

Procesado:
Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República

GRAFICO No. 3A. TOTAL ACCIONES ARMADAS EN EL MAGDALENA MEDIO SEGUN AUTOR

Fuente: Oficina del Alto Comisonado para la Paz

Procesado:
Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República

GRAFICO No. 4 SECUESTROS DE LAS GUERRILAS 
EN EL MAGDALENA MEDIO ENTRE 1992 Y 2000

Fuente: Policia Nacional

Procesado:
Observatorio del Programa Presidencial para los Derechos Humanos y DIH, Vicepresidencia de la República

Los secuestros son, como ya vimos, una de las principales bases financieras que permitieron la expansión de los frentes del ELN y las FARC y por ello conviene mirarlos en detalle. No obstante hay que señalar que el análisis de las series construidas presenta dificultades por los cambios en la naturaleza de los hechos. En el pasado eran generalmente secuestros extorsivos individualizados, pero desde 1996 y sobre todo desde 1997, se introduce la modalidad de los secuestros masivos por lo que en el pasado reciente las cifras son mucho más elevadas. Según la serie de la Policía entre enero 1992 y el 2000 se tiene que de un total de 1.669 secuestros registrados, 1.048 fueron atribuidos a las guerrillas (62.8%). Analizando solamente estos últimos, se tiene que entre 1992 y 1996 se registró una tendencia a la baja pues pasaron de 88 en 1992 a 42 en 1995 y desde 1996 se tiende al alza hasta llegar al pico de 243 en 1997 y de nuevo tienden a la baja pues en 1998 fueron 221, en 1999 135, y vuelven a subir en los primeros seis meses de 2000 (138) (Ver Gráfico No. 4). El ELN ha sido el grupo más activo pues de los 1.048 secuestros de las guerrillas entre 1992 y el 2000 le han sido adjudicados 784 que representan el 74.8%; las FARC, de su lado, cometieron 205 que significaron el 19.6% y el resto fueron atribuidos al ERP y al EPL. Hasta 1996, cuando predominaba la modalidad del secuestro extorsivo individualizado, la mayor cantidad de secuestros se concentró en el sur del Cesar y el Magdalena Medio santandereano; a partir de 1997, con el auge de los secuestros masivos, a las dos anteriores se le sumaron el sur de Bolívar, región en la que el ELN concentró a los secuestrados del avión de Avianca, y el Magdalena Medio antioqueño.

En cuanto a los grupos de autodefensa, su surgimiento coincide con el nacimiento de las FARC en el sur de la región a mediados de los años sesenta, en algunos municipios que se especifican más adelante. Al principio su expansión fue lenta y estuvo basada en relaciones de colaboración entre la sociedad y el Ejército, amparada en un artículo contenido en la Ley de Defensa Nacional. Si bien es cierto que en el curso de los últimos veinte años las autodefensas han actuado en mayor o menor grado en el conjunto de la región, es factible destacar, desde finales de los setenta, diferentes fases o períodos en los que han golpeado con especial fuerza en zonas específicas (Ver Mapa No. 5). En la primera fase, que se prolonga hasta la primera mitad de los ochenta, las estructuras que se habían creado en Yacopí, Puerto Boyacá, Puerto Berrío y Cimitarra, en los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Antioquia y Santander, adquieren un carácter realmente ofensivo con el apoyo de narcotraficantes y esmeralderos que compraron haciendas y enormes extensiones de tierras con vocación ganadera y agrícola. En la segunda 

 Intensidad de la presión de las autodefensas
según períodos


fase, desde la segunda mitad de los ochenta hasta la primera mitad de los noventa, las autodefensas golpearon en buena parte del centro y el norte de la región, pero lo hicieron con especial fuerza en municipios de Antioquia y Santander, especialmente en San Vicente y el Carmen. En la tercera y actual fase, desde la segunda mitad de los noventa, han venido golpeando ante todo en el sur del Cesar, el sur de Bolívar, Puerto Wilches y Sabana de Torres en Santander y Yondó en Antioquia7.

Barrancabermeja es caso aparte. En su calidad de principal puerto sobre el Magdalena y eje del complejo de la industria petrolera más importante del país, tiene una enorme tradición sindical, con una marcada influencia de la izquierda, circunstancias que la hacen una ciudad muy politizada y conflictiva. A lo anterior hay que agregarle el hecho que alberga migrantes de la época de la violencia de los años cuarenta y cincuenta así como desplazados de los conflictos de los últimos veinte años. Desde finales de los setenta Barrancabermeja ha recibido la influencia de los conflictos de su entorno y es por ello útil notar que los círculos que se representan en el mapa anexo convergen  casi todos en el puerto petrolero (Mapas Nos. 5 y 6)

Lo anterior explica que constantemente, durante las últimas dos décadas, este municipio haya sido afectado por el accionar de guerrillas y autodefensas y registre elevados niveles de asesinatos, desaparecidos y otras modalidades de violaciones de los derechos humanos. De especial significación fue la arremetida de las autodefensas en diciembre de 2000 y el primer trimestre de 2001, lo cual le restó influencia importante a la guerrilla.

Históricamente las estructuras de autodefensas no han estado unificadas alrededor de un mando en el Magdalena Medio y aún en la actualidad las Autodefensas Unidas de Córdoba y Urabá, ACCU, están lejos de controlar la variedad de organizaciones existentes. Es bien cierto que en buena parte de los años ochenta su expansión y fortalecimiento en el sur de la región se explican por el respaldo de los narcotraficantes más reconocidos en ese entonces en el país, pero con la muerte de Gonzalo Rodríguez Gacha, y Pablo Escobar, a finales de los ochenta y principios de los 

Presión de las autodefensas hacia el sur de Bolívar y Barrancabermeja

noventa, se produjeron fisuras y enfrentamientos internos8. Hacia mediados de los años noventa se definieron nuevos mandos y se constituyó una gran variedad de estructuras atomizadas que aún hoy mantienen vínculos con el narcotráfico y que ejercen control sobre áreas muy específicas. En el noroccidente de Cundinamarca tiene influencia la estructura liderada por alias "El Águila"; en Puerto Boyacá predomina una organización comandada por alias "Votalón"; en el suroriente antioqueño está la organización dirigida por Ramón Isaza; hay otras agrupaciones en el área de Cimitarra y Puerto Parra, en el departamento de Santander. En San Vicente y El Carmen de Chucurí, en el departamento de Santander, a diferencia de las anteriores, la memoria local atribuye los orígenes de las autodefensas a un proceso de colaboración entre sociedad y Ejército que tuvo lugar desde 1981 bajo el mando de Isidro Carreño en San Juan Bosco la Verde, una vereda ubicada entre Santa Helena y Simacota, en el departamento de Santander. Si bien no se excluye que su fortalecimiento entre finales de los ochenta y mediados de los noventa esté relacionado con el narcotráfico, lo cierto es que no estuvieron ni bajo el mando de Rodríguez Gacha y Escobar en los ochenta ni tampoco bajo las órdenes de la estructura de Carlos Castaño en los noventa, y siempre guardaron una autonomía respecto de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC.

En el sur del Cesar son muchas las estructuras que han actuado desde finales de los ochenta y entre ellas se pueden destacar las organizaciones bajo el mando de los hermanos Prada y de alias Chepe Herrera; también se puede citar el caso de las autodefensas que se establecieron en terrenos de la Hacienda Bellacruz, en los municipios de Pelaya, La Gloria y Tamalameque en el departamento del Cesar. En los noventa operaron las denominadas Autodefensas Campesinas de Santander y el Sur del Cesar, AUSAC, y las denominadas Autodefensas del Sur de Bolívar, para no citar sino dos ejemplos en lo que se refiere al norte de la región estudiada.

Las autodefensas no sólo han sido muchas y muy variadas sino que frecuentemente se han registrado luchas entre ellas así como purgas internas, asociadas en no pocas ocasiones a problemas entre narcotraficantes. No hay que olvidar que hacia finales de los años ochenta uno de los líderes políticos más connotados de Puerto Boyacá y de las autodefensas de ese entonces, Pablo Guarín, fue asesinado por orden del narcotráfico. Años después Henry Pérez y sus hermanos, otros importantes dirigentes de las autodefensas de Puerto Boyacá, fueron también asesinados por orden de Pablo Escobar; más tarde Ariel Otero también corrió con la misma suerte pocos días después de haberse desmovilizado y de haber realizado una entrega simbólica de armas. Más recientemente, si bien las estructuras que operan en el sur de la región se han presentado articuladas alrededor de las AUC, no es menos cierto que no son pocos los incidentes en que Castaño se ha mostrado contrario a las actuaciones de estas organizaciones locales. Entre los casos más notables están las discrepancias con "El Águila" en Cundinamarca por la existencia de laboratorios de coca en Yacopí; con Ramón Isaza en Antioquia por algunas extorsiones en 1997; y con "Votalón" en Puerto Boyacá, por hechos asociados al asesinato de unos miembros de la policía que investigaban el robo de gasolina en Boyacá y Santander en octubre de 1998.

El caso más ilustrativo en el pasado reciente es el asesinato de Camilo Morantes, líder de las AUSAC, organización que ha operado en Santander y el sur del Cesar. Al respecto es interesante anotar que meses antes Carlos Castaño había manifestado enfáticamente su desacuerdo con los hechos protagonizados por esta estructura bajo el mando de Morantes en Barrancabermeja en mayo de 1998. En esa ocasión alrededor de veinte personas fueron ejecutadas días después de haber perdido su libertad, en circunstancias en que la opinión nacional y voceros de la comunidad internacional presionaban su devolución.

Si bien es cierto que en la actualidad las ACCU incursionan con especial fuerza en el sur de Bolívar, también hay que tener en cuenta que muy variados narcotraficantes de diferentes regiones están detrás de los movimientos de algunas autodefensas locales que operan en esa zona. Una cosa es que Carlos Castaño sea la figura más visible que estaría detrás de los avances de las autodefensas en esta zona, muy posiblemente porque ha sido el más promocionado por los medios. Otra diferente es la variedad de intereses que están involucrados en lo que ocurre en esa vasta región.

El modus operandi de las autodefensas es muy variado y ha sufrido modificaciones en el período reciente. Un procedimiento, característico desde finales de los setenta, ha sido el de amenazar y eliminar a los supuestos apoyos civiles de las guerrillas y asociado a esto hay una interminable cantidad de asesinatos selectivos, masacres, desapariciones y torturas a las que nos referiremos en detalle cuando profundicemos en las regiones. Un segundo procedimiento, vigente desde los mismos años, ha sido el de asesinar, amenazar y expulsar a los Alcaldes, Concejales y Dirigentes Políticos, y sustituirlos por figuras impuestas o manejadas por ellas; esta modalidad ha sido característica en municipios en los que la izquierda legal controló muchas estructuras de poder local en los últimos veintidos años. En efecto, el Partido Comunista controló muchos escaños de los Concejos Municipales de Yacopí, Puerto Berrío, Puerto Boyacá y Cimitarra a finales de los setenta y principios de los ochenta; la UP, más adelante, controló Alcaldías o muchos escaños en los Concejos de Puerto Parra, Sabana de Torres, San Vicente, El Carmen, Barrancabermeja, Yondó y San Pablo, entre otros; movimientos no tradicionales tuvieron influencia en municipios como Aguachica y San Alberto en el Cesar y en otros municipios del sur de Bolívar, y sus dirigentes y representantes más connotados se convirtieron en las víctimas de las autodefensas en los últimos años. Una tercera práctica ha consistido en asesinar y eliminar Dirigentes Sindicales, Sociales y Populares y esta modalidad fue tan común en los años ochenta como en los noventa.

Aunque en el pasado reciente la modalidad de asesinar y expulsar supuestos apoyos civiles de las guerrillas y Dirigentes Políticos y Populares ha sufrido un incremento notable, a esto se le añade un elemento novedoso que es el de la confrontación militar abierta con los frentes de las guerrillas, sobre todo en el sur de Bolívar. Si bien los registros oficiales y de las ONG son muy deficientes al respecto, se ha logrado establecer que desde 1997 se han presentado intensos combates entre autodefensas y frentes del ELN, las FARC o el ERP en Pinillos, Achí, Morales, Santa Rosa, Simití, Monte Cristo, Tiquisio, Arenal, San Pablo, Cantagallo y Yondó, entre los principales. Al respecto no sobra destacar que las autodefensas intentaron en julio de 2000 ocupar uno de los campamentos "madre" del ELN en el sur de Bolívar, produciéndose importantes enfrentamientos. Este intento originó el apoyo de frentes de las FARC que en respuesta buscaron a su vez penetrar los anillos de seguridad de la retaguardia de Castaño en el departamento de Córdoba.

Uno de los propósitos que siempre han perseguido las autodefensas al asesinar y expulsar civiles de determinadas zonas, es el de desarticular las redes de apoyo que le han permitido a la guerrilla llevar a cabo los secuestros y extorsiones en las zonas planas, generalmente donde tienen lugar las economías más dinámicas, y por ello han venido consolidando primero zonas muy precisas de Santander, Antioquia y el sur del Cesar. Igualmente han buscado en los últimos veinte años neutralizar la capacidad de las guerrillas para desviar recursos de los municipios, por lo que han dirigido también sus operaciones hacia el control de las estructuras de poder local.

Con esta estrategia las autodefensas buscan disminuir la capacidad financiera, limitar las operaciones logísticas y reducir las bases de apoyo de la guerrilla, para debilitar su capacidad militar. Este propósito se ha intensificado notablemente en el pasado reciente y es por ello que han emprendido una ofensiva sin precedentes en el sur de Bolívar, mezclando los asesinatos de civiles y líderes con las confrontaciones militares abiertas, para apoderarse de las economías de la coca y el oro, así como de corredores estratégicos para el abastecimiento de alimentos, armas y material de intendencia, condiciones que permitieron a las FARC y el ELN tener un crecimiento sin precedentes en los noventa. Un escenario que ilustra muy bien esta estrategia es la situación actual del ELN en la zona. Éste se encuentra debilitado y prácticamente acordonado por las autodefensas, en las zonas más altas de la Serranía de San Lucas, así como en la serranía del Perijá. Sus lazos con las zonas planas son prácticamente inexistentes, lo que explica en parte el incremento de los secuestros masivos en las vías que bordean la serranía del Perijá en Cesar y Norte de Santander9.

Las autodefensas han copiado los métodos de financiación de las guerrillas y hoy se nutren por igual de las economías legal e ilegal. No sólo piden la contribución de comerciantes, ganaderos, agricultores y empresarios, a los que les hacen viables sus explotaciones garantizándoles su seguridad, sino que echan mano de las economías del oro y de la coca. En la actualidad ya controlan una parte importante de los cultivos del sur de Bolívar y tienen el apoyo de una gran variedad de narcotraficantes que explotan el negocio en la zona. Buscan adicionalmente apropiarse de las ventajas que les proporciona el control de las explotaciones de oro en la serranía de San Lucas, último refugio del ELN en el sur de Bolívar, y facilitar el lavado de dinero proveniente de la economía ilegal. Igualmente se ha establecido la relación de estructuras de las autodefensas con el denominado "cartel" de la gasolina que se aprovecha de la infraestructura petrolera y de los ductos que comunican las refinerías con los centros de distribución. Es de muy vieja data la relación entre autodefensas y compras de propiedades por narcotraficantes así como su influencia en el desarrollo de la ganadería.

7 La periodización se estableció después de hacer un estudio en el que se consultaron muy variadas fuentes. Se investigaron estudios regionales, archivos de la Vicepresidencia y bases de datos entre las que sobresalen las del CINEP & Justicia y Paz y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz. Se elaboraron unas cronologías detalladas que por espacio no se reproducen. Entre las obras consultadas fueron de especial utilidad los estudios de Carlos Medina, Mauricio Romero y Fernando Cubides, entre otros.


8 Hay que recordar en esos años las actuaciones del denominado Muerte a Secuestradores, MAS, y también de los llamados "Macetos".


9 Durante el primer mes y medio de 2001 se han producido 21 retenes que suman más de 70 secuestrados, es decir que se presenta un reten día de por medio. La zona del Cesar es la más azotada con 13 retenes y más de 60 secuestrados en los últimos dos meses, especialmente en la carretera oriental que comunica a la Costa Atlántica con el interior, en especial la vía San Alberto- Bosconia–El Copey. (El Tiempo, febrero 11 de 2001, págs. 1-6).

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