1.
Hay una estrecha asociación entre las economías dinámicas,
el interés de las agrupaciones al margen de la ley por
controlar los espacios en donde éstas se desarrollan y los
altos niveles que adquieren el conflicto armado y las
violaciones a la vida y la libertad. Esta relación es
especialmente nítida recientemente en zonas del sur de
Bolívar y Antioquia (Yondó) en donde la confrontación se
centra alrededor de los cultivos de coca y el control de la
economía del oro. También lo es y lo ha sido en zonas en
donde se ha registrado compra de tierras por parte de
narcotraficantes, ha adquirido dinámica el denominado
"cartel" de la gasolina, hay agroindustria,
ganadería o petróleo. Igualmente tiene que ver con la
ubicación de una zona, como la serranía de San Lucas, o por
el paso del río, las carreteras y la existencia de
infraestructura energética.
2.
Resulta interesante constatar que hay un contraste respecto
de la influencia de las guerrillas y las autodefensas en
los últimos años. Las primeras nacieron a mediados de los
años sesenta, adquirieron su mayor nivel de fortaleza a
mediados de los años ochenta, y desde entonces empezaron
a perder influencia. Las autodefensas, de su lado, también
nacieron a mediados de los sesenta pero sus mayores niveles
de crecimiento se empezaron a registrar en la primera mitad
de los ochenta; primero corrieron a la guerrilla del sur
de la región y en el curso de los noventa hicieron lo propio
en el norte y el centro de la región.
3.
En la actualidad las FARC son las que mantienen mejores
posibilidades de expansión, situación que de producirse
significaría una recuperación de los espacios cedidos por el
ELN en el sur de Bolívar. Su principal punto de apoyo es el
control que tienen sobre cultivos de coca en el valle del río
Cimitarra, sobre todo en jurisdicción de Cantagallo, pero
también en Yondó y San Pablo. No obstante hay que anotar que
sobre estos espacios se registra en la actualidad una intensa
presión por parte de las autodefensas que no deja augurar
para el inmediato futuro sino una agudización aún mayor de
la situación de violencia. El ELN, de su lado, mantiene
una influencia en la serranía de San Lucas, zona sobre la que
también ejercen presión las autodefensas.
4.
El Magdalena Medio ha sido una región muy afectada por los
secuestros en los últimos treinta años y éstos se han
desplazado de una zona a otra. A finales de los setenta y
principios de los ochenta fueron muy afectados por los
secuestros de las guerrillas los municipios del sur de la
región, entre los que se destacan Puerto Boyacá, Yacopí,
Cimitarra y Puerto Berrío y en lo posterior dejaron de serlo
como consecuencia de las intervenciones de las autodefensas.
En el curso de los ochenta fueron afectados todos los demás
municipios analizados de Santander, seis de los doce
considerados en el Cesar y en casi un tercio de los quince del
sur de Bolívar (hay que tener en cuenta que algunos son
recientemente creados y por ende no se cuenta con registros
históricos), para no referirse sino a las zonas en que se
profundizó.
5.
En la primera mitad de los noventa, como efecto del accionar
de las autodefensas, se registró una disminución en algunos
municipios muy afectados por este delito durante los años
ochenta, pero desde 1997 se produce un recrudecimiento como
efecto de los secuestros masivos llevados a cabo por las
guerrillas, sobre todo en el sur del Cesar, el sur de Bolívar
y parte del Magdalena Medio santandereano. Lo notable en
este nuevo período es que la guerrilla perdió capacidad para
llevar a cabo secuestros extorsivos individualizados. Los
secuestros colectivos son practicados en un marco en que sus
finanzas por concepto de este delito vienen en un franco
deterioro, sobre todo en lo que se refiere al ELN que
históricamente responde por el mayor número de plagios.
6.
El incremento inusitado del homicidio es síntoma de la
incursión de las autodefensas en un espacio determinado así
como de la resistencia que ejerce la guerrilla para evitar que
las primeras penetren. En no pocas veces el nivel de la
violencia es muy intenso hasta el punto que los registros se
alteran y no expresan lo que ocurre en la realidad, como es el
caso de muchos de los municipios del sur de Bolívar, Yondó y
Barrancabermeja en los últimos años. Fueron muy críticos
por haber ocurrido asesinatos de impacto a manos de
estructuras organizadas, al tiempo que hay subregistro en las
estadísticas de homicidio, además de San Pablo (hasta 1998),
los municipios de Altos del Rosario, Arenal, Barranco de Loba,
Cantagallo, El Peñón, Margarita, Montecristo, Morales,
Regidor, Simití y San Martín de Loba, afectados en lo
esencial por importantes incursiones de las autodefensas y por
respuestas de las guerrillas entre 1997 y 2000.
7.
Fueron afectados por tasas por encima de 200 en algún momento
de la década de los noventa, mientras que el promedio
nacional oscilaba alrededor de los 60, San Alberto y Pelaya en
El Cesar; Barrancabermeja y Sabana de Torres, en Santander y
San Pablo (desde 1999), en Bolívar. Superaron al menos en
un año de la década la tasa de 100, indudablemente un
índice muy elevado, casi todos los demás municipios, entre
los que se destaca casi todo el sur del Cesar, y una parte de
los municipios estudiados de Antioquia, Boyacá, Caldas,
Cundinamarca y Santander. En aquellos que aparecen con tasas
inferiores a los 100, según la Policía, lo que ocurre es que
las autodefensas ejercen un control férreo, como es el caso
de Cimitarra, El Carmen de Chucurí y San Vicente de Chucurí
en Santander; Caparrapí, Paime y Yacopí, en Cundinamarca,
para no mencionar sino algunos ejemplos.
8.
Las autodefensas no solamente asesinan a civiles para hacerse
al control de determinados municipios. En el Magdalena
Medio, una de las características en el accionar de las
autodefensas ha sido el de asesinar, amenazar y expulsar a los
Alcaldes, Concejales y Dirigentes políticos de la izquierda
legal, de la UP o de movimientos no tradicionales y tomar el
control del poder local imponiendo personajes manejados por
ellas. Las guerrillas, de su lado, también utilizaron la
violencia como mecanismo para controlar el poder local y
transferir recursos de las administraciones municipales.
9. El
accionar armado de la guerrilla fue muy elevado en términos
cuantitativos en la década de los noventa y la primera mitad
de 2000, pero de poca contundencia y en los últimos años
muestra una tendencia a disminuir. Los operativos militares,
por el contrario, han adquirido intensidades importantes.
El ELN fue el responsable de dos tercios de las acciones
armadas, de las cuales el 40% estuvieron orientadas a la
destrucción de infraestructura.
10. La
intensidad de la violencia aumentó notablemente desde 1997 en
el sur de Bolívar y en el municipio de Yondó, en Antioquia,
por el interés de las autodefensas de apoderarse de zonas de
cultivos ilícitos y explotaciones de oro, tradicionalmente
bajo el control de las guerrillas. A los tradicionales
homicidios, masacres, desapariciones, expulsiones y desalojos,
se les han sumado confrontaciones directas entre las
autodefensas y las guerrillas, que han ocasionado muchas bajas
de lado y lado y han intensificado aún más los
desplazamientos de población.

11.
Barrancabermeja ha sido un municipio crítico en los últimos
veinte años. Si en el pasado Barrancabermeja era un lugar en
el que las autodefensas apuntaban contra líderes políticos y
populares, hoy estas organizaciones al margen de la ley luchan
con las guerrillas por el control de barrios estratégicos. La
situación está lejos de resolverse en favor de una u otra
organización por lo que es muy fácil predecir que en el
futuro próximo esta situación no va a cambiar y que se
seguirán registrando índices preocupantes de violencia.
Reiteradamente Barrancabermeja ha registrado índices elevados
de homicidios, secuestros, desapariciones y acciones armadas.
Esta situación se explica no solamente porque es sede de un
complejo petrolero sino porque se convirtió en un centro
receptor de los conflictos de su entorno y por su crecimiento
desmedido con base en población desplazada.
12. En el
sur del Cesar, las autodefensas en la actualidad han avanzado
notablemente pero la ofensiva continúa y no de otra manera se
explica el incremento de homicidios de candidatos y dirigentes
políticos en las elecciones de 2000. El panorama se torna
aún más complejo si se tiene en cuenta que el secuestro
masivo se disparó desde 1997 y que las guerrillas tienen un
importante punto de apoyo en la serranía que bordea las zonas
planas.